Kassandra: Una Mamá de 13 Años

22 Septiembre 2017
En Costa Rica, aproximadamente unas 14 mil adolescentes quedan embarazadas cada año y de ellas cerca de 500 son menores de 15 años.

CARIARI, Costa Rica – A sus 13 años, la vida de Kassandra dio un giro inesperado, al salir embarazada. Su madre, Alejandra Campos, cuenta que a pesar de que muchas veces le había hablado de las consecuencias de las relaciones sexuales, su hija  quedó embarazada.

“Fue un embarazo de alto riesgo. El bebé pudo haber nacido prematuro, tener bajo peso o incluso tener un retardo en el crecimiento,” explica la Dra. Sylvia Aguirre, quien atendió a Kassandra en el Seguro Social.

El caso de Kassandra es muy común en la región. Paula Antezana, Representante del Fondo de Población de las Naciones Unidas, UNFPA, en Costa Rica, indica que “alrededor del 16% de niñas y adolescentes entre 10 y 19 años han tenido al menos un embarazo alguna vez, porcentaje que aumenta significativamente para ciertas poblaciones –como indígenas y migrantes- y para ciertas zonas, como las fronterizas, costeras y rurales.”

En Costa Rica, aproximadamente unas 14 mil adolescentes quedan embarazadas cada año y de ellas cerca de 500 son menores de 15 años. Según datos del Censo 2011, el 9.1% de las adolescentes entre los 12 y 19 años, ha tenido al menos un hijo nacido vivo.

La II Encuesta de Salud Sexual y Reproductiva de Costa Rica (2015), realizada con el apoyo de UNFPA, reveló que, a la edad de 18 años, más de la mitad de las mujeres y más de dos tercios de los hombres, han tenido relaciones sexuales. A los 15 años estos porcentajes son 14% y 24% respectivamente. La edad mediana de la primera relación sexual es de 16 años entre los hombres y de 17 entre las mujeres; en algunos casos el inicio temprano de las relaciones sexuales se da en el marco de relaciones impropias, es decir donde la marcada diferencia de edad entre el hombre y la niña o adolescentes, hace evidente relaciones de poder proclives al abuso y a la violencia.  

En América Latina y el Caribe la problemática del embarazo en la adolescencia es grave. Puede haber matices diferentes entre países, pero toda la región comparte la característica del alto índice de embarazo en adolescencia.

Entre las determinantes más importantes del embarazo en la adolescencia están el inicio, cada vez más temprano de las relaciones sexuales, el bajo uso de anticonceptivos modernos, la violencia sexual y el bajo acceso a educación integral de la sexualidad.

“Muchos de los adolescentes, por no tener esa confianza con los padres, hacen las cosas a escondidas y después terminan arrepintiéndose,” cuenta la Dra. Aguirre quien considera que los padres juegan un rol fundamental en la prevención del embarazo adolescente.

Garantizando los Derechos de los más Vulnerables

En Costa Rica, UNFPA ha ampliado el rango de acción, trabajando de la mano con actores claves tanto del sector gubernamental como del sector privado en orientar programas y acciones que permitan garantizar el ejercicio de una sexualidad saludable para toda la población, con una mirada especial hacia las y los adolescentes, en especial quienes se encuentran en situación de mayor vulnerabilidad, como personas indígenas, migrantes, o  con discapacidad, entre otras.

En el Cantón de La Cruz, UNFPA y la Caja Costarricense del Seguro Social hicieron un análisis para ampliar la oferta de métodos anticonceptivos, incluyendo un implante subdérmico, método apropiado para adolescentes, que será complementado con el acceso a servicios de consejería e información de calidad, adaptada para adolescentes.

"Hemos diseñado un proyecto cuyo corazón es la libre elección. A veces nos cuesta pensar que una adolescente pueda tomar una decisión, pero si se le da información suficiente lo puede hacer", afirma Evelyn Durán, Asesora en Salud Sexual y Reproductiva de UNFPA en Costa Rica.

Procesos similares se han desarrollado en otras zonas del país, impulsados por la Iniciativa Salud Mesoamérica.

Adecuando las intervenciones a los tiempos modernos también es clave para generar un cambio positivo. A través de la evidencia, la Fundación PANIAMOR, con el apoyo de UNFPA, desarrolló una aplicación móvil llamada “Me Quiere, No Me Quiere”, cuyo objetivo es guiar a las adolescentes a autoevaluar si se encuentran en una relación de noviazgo violenta o en riesgo de violencia.

Trazando Proyectos de Vida

A través del apoyo al desarrollo de programas nacionales dirigidos a la prevención del embarazo en la adolescencia y a la protección social de las adolescentes que ya son madres, UNFPA está logrando contribuir a que los países de la región empiecen a tomar acciones que permitan disminuir los índices de embarazo en esta población. Un componente importante que forma parte de ello es la promoción para que las y los adolescentes construyan un plan de vida.

“Los gobiernos del mundo tienen que estar de acuerdo en darle importancia a la educación de calidad a las niñas. Ahí empezamos a disminuir las desigualdades. Tenemos que dar educación para la sexualidad y también ofrecer proyectos de vida,” asegura la Vicepresidenta de Costa Rica, Ana Helena Chacón.

Kassandra dice que antes de salir embarazada, no tenía planes de ser mamá. Ahora tiene sentimientos encontrados porque “antes no quería estudiar y ahora sí”.

Su madre dice que ahora tiene una razón poderosa para salir adelante y vencer todos los obstáculos que se le presenten. “Yo sé que, si ella se lo propone, lo logra. La educación es lo único que le queda,” señala Alejandra Campos.

“A Kassandra y al resto de mujeres de América Latina que viven en pobreza y que tienen que enfrentar el flagelo de las desigualdades, hay que decirles que tenemos que construir un proyecto de vida en el que su futuro esté fuera de esos barrios marginales, donde se vean como mujeres emprendedoras y exitosas y en el que sus hijas ya no tengan que seguir atrapadas en este ciclo perverso de repetir un embarazo temprano,” indica Emma Iriarte, Secretaria Ejecutiva de la Iniciativa de Salud de Mesoamérica.

El bienestar de las adolescentes está directamente relacionado con procurar mantenerlas saludables y seguras y reafirmar su trayectoria de vida, a través de inversiones integrales, estratégicas y con objetivos que aborden las múltiples fuentes de vulnerabilidades que puedan enfrentar.

 

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