11 de julio de 2009 - Hoy, en momentos en que conmemoramos el Día Mundial de la Población, la crisis económica y financiera mundial amenaza con hacer retroceder los adelantos tan arduamente logrados en los países en desarrollo en materia de educación y salud. Entre las personas más gravemente afectadas están las mujeres y las niñas. Por esa razón, el tema del Día Mundial de la Población se centra este año en las inversiones en la mujer. Incluso antes de la crisis, las mujeres y las niñas constituían la mayoría de los pobres del mundo. Ahora se están sumiendo cada vez más en la pobreza y enfrentan crecientes riesgos de salud, especialmente si están embarazadas.
Actualmente, las complicaciones del embarazo y el parto son las principales causas de muerte de la mujer en el mundo en desarrollo; y la mortalidad derivada de la maternidad representa la mayor iniquidad del mundo en lo que respecta a la salud. Esta deficiencia en la salud se ha de agravar sin lugar a dudas, a menos que aumentemos las inversiones sociales, conservemos los adelantos logrados en la salud y ampliemos las medidas para salvar más vidas de mujeres.
En los países y las comunidades donde las mujeres tienen acceso a servicios de salud reproductiva – como planificación de la familia, atención del parto por personal calificado, atención obstétrica de emergencia y atención del recién nacido – las tasas de supervivencia son altas y las defunciones de madres y recién nacidos son infrecuentes.
El acceso a los servicios de salud reproductiva, en particular los de planificación de la familia y salud materna, ayuda a las mujeres y las niñas a evitar embarazos no deseados o precoces, abortos realizados en malas condiciones y discapacidades causadas por el embarazo. Esto significa que las mujeres mantienen un mejor estado de salud, son más productivas y disponen de más oportunidades de educación, capacitación y empleo, lo cual, a su vez, beneficia a familias, comunidades y países.
Y las inversiones en salud reproductiva tienen buena eficacia en función de los costos. El valor de una inversión en servicios anticonceptivos puede multiplicarse por cuatro – y a veces, muchísimo más en el largo plazo – al reducir la necesidad de efectuar gastos públicos en salud, educación y servicios sociales de otros tipos. Según se estima, solamente con servicios de planificación de la familia sería posible reducir la cantidad de defunciones maternas en hasta un 40%.
Actualmente, nuestro mundo es demasiado complejo y está demasiado interconectado como para plantear los problemas de manera aislada y sin relaciones recíprocas. Cuando una madre pierde la vida, cuando un niño huérfano no recibe los alimentos o la educación que necesita, cuando una joven crece para tener una vida sin oportunidades, las consecuencias son de mayor alcance que la existencia de esas personas; menoscaban a la sociedad en su conjunto y reducen las posibilidades de paz, prosperidad y estabilidad.
El UNFPA, Fondo de Población de las Naciones Unidas, sigue comprometido a apoyar a los países para que promuevan la ampliación de los medios de acción de la mujer, la igualdad entre hombres y mujeres, y la salud sexual y reproductiva.
Hoy, en el Día Mundial de la Población, exhorto a todos los líderes a que conviertan la salud y los derechos de la mujer en una prioridad política y de desarrollo. Las inversiones en las mujeres y las niñas prepararán el terreno no sólo para la recuperación económica, sino también para un crecimiento económico a largo plazo que reduzca la falta de equidad y la pobreza. En estos tiempos difíciles, no hay una inversión más inteligente.