Población y Desarrollo

 


Meta para el programa estratégico del programa de UNFPA 2008-2011: Reducción de la pobreza y desigualdades, mayor calidad de vida y desarrollo sustentable a través  de la inclusión de las dinámicas de población y su participación en el diseño, implementación y evaluación de políticas y presupuestos públicos, promoviendo la integración de los objetivos de la CIPD para el alcance de los ODM.

Población y desarrollo

Las dinámicas de la población -incluyendo las tasas de crecimiento, la estructura por edad, la fecundidad, la mortalidad y la migración, entre otros- influyen en el desarrollo económico, social y humano de los países y en la vida de las personas.

Las tendencias poblacionales son reflejo y resultado de las decisiones individuales y las acciones colectivas en la salud reproductiva, de la misma forma que el empoderamiento de las mujeres y  jóvenes y el acceso a la salud sexual y reproductiva afectan directamente estas tendencias.

Para generar políticas sólidas que permitan atender las necesidades actuales y futuras de sus poblaciones, los gobiernos necesitan contar con información sobre la población y las herramientas para analizarla y utilizarla y compartirla, empoderando a la sociedad civil para participar en la reorientación de las políticas y el desarrollo hacia resultados con mejorías en la calidad de vida de las personas. UNFPA colabora con los gobiernos, organizaciones no gubernamentales y medio académico en el desarrollo de capacidades para la recolección, manejo e interpretación de evidencia que apoye el sustento, evaluación y difusión de sus programas y buenas prácticas.

El trabajo de UNFPA en temas de población es fundamental para las metas de la comunidad internacional encaminadas a erradicar la pobreza y las desigualdades, promover la salud materna, la salud sexual y reproductiva y la prevención del VIH-SIDA, el empoderamiento de mujeres, adolescentes y jóvenes y alcanzar el desarrollo sustentable. Las estrategias de la CIPD potencian el alcance de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. 

Panorama general de la población de América Latina y el Caribe

La región de América Latina y el Caribe se conforma por 41 países en los que viven 570 millones de personas. Es rica en diversidad cultural, lingüística y biológica; se hablan más de 600 idiomas y posee las mayores reservas hídricas y de biomasa leñosa en la tierra, con 5 países entre los de mayor mega biodiversidad biológica. Los indígenas constituyen una porción relevante de su población. Se identifican más de 650 pueblos indígenas, concentrados principalmente en México, Bolivia y Guatemala, además de Ecuador, Perú, Colombia, Brasil, Chile y algunos países de América Central y el Caribe. En Bolivia la población indígena representa el 66% del total de la población y en Guatemala el 40%. La población afro-descendiente también es muy relevante en la región, por ejemplo, Brasil concentra la segunda mayor población afro-descendiente en el mundo, después de África.

La región se caracteriza por presentar grandes desigualdades. La esperanza de vida alcanza alrededor de los 70 años para gran parte de los países, pero fluctúa entre los 58 años en Haití y los 78 en Costa Rica. La mortalidad y la fecundidad se han reducido considerablemente en las últimas décadas, sin embargo, subsisten grupos como la población rural más dispersa, los pobres, los indígenas y los afrodescendientes, para quienes las tasas siguen siendo muy elevadas. En 2005, 39.8% de la población de la región vivía en la pobreza y 15.4% era extremadamente pobre o indigente.

Población, pobreza y desigualdades

En América Latina y el Caribe se presentan los mayores niveles de desigualdad socioeconómica del mundo. El 10% más rico percibe 48% de los ingresos totales, mientras que el 10% más pobre sólo percibe 1.6%. Los diferentes ritmos de transición demográfica han dado como resultado estructuras poblacionales desiguales: los grupos con mejores condiciones socioeconómicas viven más y controlan su fecundidad, mientras que las personas pobres, indígenas y afrodescendientes, con menor nivel educativo y residentes en áreas rurales tienen más hijos y menor esperanza de vida.

En el ámbito reproductivo las desigualdades también son patentes. En Guatemala y Bolivia las mujeres indígenas y sin educación formal usan 40% menos los anticonceptivos modernos que las no pobres. El 30% de las adolescentes más pobres son madres en Colombia, Honduras, Bolivia y Perú, mientras que sólo lo son el 10% de las adolescentes de mayor nivel de ingresos. Casi 80% de las mujeres pobres dan a luz fuera de los servicios de salud en Bolivia, Guatemala y Haití y, por tanto, están más expuestas a no recibir la atención necesaria en caso de complicaciones.

Las políticas de promoción del desarrollo, reducción de la pobreza e inclusión social deben promover la igualdad de oportunidades y derechos entre hombres y mujeres y entre grupos sociales y étnico-raciales, combinar la promoción de mayores niveles de educación, empleo y protección social, e incorporar mecanismos para garantizar el acceso universal a la salud, incluidos los servicios e insumos de salud sexual y reproductiva.

Ronda de censos 2010

Para la formulación de políticas y programas de desarrollo exitosos en la reducción de la pobreza y el seguimiento del progreso a los ODM, se requieren datos poblacionales relevantes, confiables, oportunos, comparables y desglosados por niveles geográficos y características socio-demográficas. Los censos de población y vivienda son un instrumento ideal para la obtención de estos datos. Adquieren relevancia en todo tipo de contextos, incluyendo el planeamiento de ayuda humanitaria ante conflictos civiles o desastres naturales.

Los censos son claves tanto para los gobiernos como para los potenciales donantes. Sin embargo, mientras que la mayoría de los países desarrollados gozan de una riqueza estadística que puede sustituir los datos censales, muchos países de América Latina y el Caribe suelen carecer de registros administrativos desarrollados y de los datos longitudinales necesarios para monitorear tendencias. Hay países que no disponen del financiamiento, la capacidad técnica o la voluntad política requeridos para llevar a cabo un censo, pese a su gran trascendencia.

El UNFPA y sus socios regionales son fuertes defensores de los censos de población y consideran que deberían llevarse a cabo como mínimo una vez cada diez años. En este sentido, el UNFPA ha establecido la Ronda de Censos del 2010 como una prioridad ejecutiva y ha comenzado a movilizar apoyos políticos, técnicos y financieros. Si bien durante el 2009 no tendrá lugar ningún censo en la región, ya hay planificados 25 censos para el 2010, cinco para el 2011, seis para el 2012, y uno para el 2013.

En el marco de la Ronda de Censos del 2010, la Oficina Regional de Panamá (LACRO) y la Oficina Sub-regional de Kingston (LACSRO) trabajan bajo el Programa Regional 2008-2011 para desarrollar y fortalecer las capacidades censales en la región.

Envejecimiento

El envejecimiento poblacional es el aumento creciente de la proporción de personas mayores de 60 años, gracias al progresivo incremento de la esperanza de vida.

En los países más envejecidos de la región como Cuba, Uruguay, Chile y Argentina, es importante evaluar las políticas existentes para garantizar el bienestar y acceso a la salud de los adultos mayores, reducir la pobreza de este grupo y propiciar su empoderamiento. Los países que se encuentran en fases intermedias del envejecimiento demográfico tienen entre diez y veinte años para prepararse para este proceso. Para ello, es necesario desarrollar políticas adecuadas dirigidas a las generaciones jóvenes y adultas que serán el 30% de adultos mayores en Latinoamérica dentro de algunas décadas.

En la actualidad, la gran mayoría de los adultos mayores de la región no completaron la educación primaria y viven en zonas rurales. Las tasas de institucionalización en asilos son muy bajas y, frente a la pobreza y a las fallas de los mercados laborales y de los sistemas de seguridad social, las familias asumen un papel importante en el cuidado de muchos de ellos.

Migración

La migración internacional es impulsada por las desigualdades poblacionales y salariales. En los países en desarrollo, el numeroso grupo de personas en edad productiva sin respuesta a sus necesidades laborales y educativas migra a países más desarrollados cuya población está envejeciendo; ahí ocupan los puestos menos calificados por los que reciben sueldos hasta 5 veces más elevados que los que recibirían en sus países de origen.

Las personas mejor calificadas que emigran, pueden representar entre el 50 y más del 70% de los trabajadores más capacitados en sus países de origen, de forma que se desaprovechan las inversiones en educación y capacitación realizadas por los países más pobres.

Se estima que en Estados Unidos residen alrededor de 20 millones de latinoamericanos y caribeños; en España, 1 millón de inmigrantes predominantemente sudamericanos; en Canadá, 600 mil personas de la región; y grupos menores en el resto de Europa, Japón, Australia e Israel. En 2004, América Latina y el Caribe recibieron más de 17 mil millones de dólares de remesas ─correspondientes a casi el 1% del PIB total de la región─ concentradas en México, El Salvador, República Dominicana, Colombia, Ecuador, y Brasil. Las remesas representan alrededor de la mitad del ingreso de los hogares receptores y en 40% de ellos es la única entrada económica.

El número de mujeres ha incrementado en los flujos migratorios internacionales y dentro de la región. Los procesos migratorios  las exponen a ellas y a los jóvenes a abusos, violencia y riesgos en la salud sexual y reproductiva. UNFPA está trabajando en la región para integrar programas de prevención y atención a la salud en general y la salud reproductiva, en las fronteras y en países emisores y receptores de mujeres y jóvenes migrantes.

Urbanización y pobreza

El 75% de las personas de América Latina y el Caribe vive en áreas urbanas. Se trata de la región en desarrollo más urbanizada del planeta, aunque marcada por la desigualdad. En Chile, Argentina y Uruguay el 85% de la población vive en zonas urbanas, mientras que en Haití, Guatemala y Honduras más del 50% de su población vive en áreas rurales.

La población urbana de América Latina y el Caribe aumentará de 394 millones en el año 2000 a 609 millones en 2030 y la mayor parte de este crecimiento continuará ocurriendo en las ciudades medianas. En la actualidad, el crecimiento urbano se debe menos a la migración rural-urbana y cada vez más al crecimiento natural de la población; en particular, a la alta fecundidad de la población pobre. De modo que el acceso a los servicios e insumos de salud sexual y reproductiva cobra enorme relevancia en este grupo.

La mayoría de las personas pobres que viven en las zonas urbanas llegan ahí desplazadas de otras áreas de la ciudad por las transformaciones del espacio y de los mercados urbanos de vivienda y laboral. Trabajan mayoritariamente en el sector informal y sus viviendas se caracterizan por su precaria calidad, localización y seguridad.

Los logros en la reducción de la pobreza dependen en gran parte de la implementación de políticas urbanas integrales. El acceso a la salud sexual y reproductiva por parte de las mujeres que viven en pobreza en las áreas urbanas debe ser un componente relevante de las políticas de desarrollo y reordenamiento urbano.

Sostenimiento del medio ambiente

América Latina y el Caribe cuenta con 1995 millones de hectáreas de las cuales 576 millones son reservas cultivables. En el año 2000 la región poseía 25% de las áreas boscosas del mundo, el 92% localizadas en Brasil y Perú. Brasil, Colombia, Ecuador, México, Perú y Venezuela están entre las naciones consideradas de megadiversidad biológica y albergan entre 60 y 70% de todas las formas de vida del planeta.

La región recibe el 29% de la precipitación mundial y posee una tercera parte de los recursos hídricos renovables del mundo. Sin embargo, estas condiciones no han garantizado la distribución del agua y en muchas áreas de Mesoamérica, los Andes, el noreste brasileño y Paraná, Uruguay y la Plata, la carencia de agua es crónica.

Esta riqueza de recursos naturales ha sufrido las consecuencias de los cambios climáticos. La intensidad y frecuencia de los huracanes en el Caribe, los cambios de patrón en las precipitaciones, el aumento de los niveles en las riberas en Argentina y Brasil y la reducción de los glaciares en la Patagonia y los Andes son fenómenos que indican las posibles transformaciones.

El crecimiento desordenado de las ciudades, combinado con la desigualdad y la pobreza, aumentan los riesgos y vulnerabilidades de las poblaciones frente a desastres naturales, resultando en la muerte y desplazamiento de miles de personas.

El Sistema de Naciones Unidas está actuando a nivel mundial para establecer acuerdos y políticas de contención del proceso de degradación ambiental, promover prácticas comprometidas con la preservación del medio ambiente y la prevención de desastres, así como para la atención a las poblaciones afectadas.

Bono demográfico

El “bono demográfico” es una ventana de oportunidades que durará las siguientes tres décadas en América Latina y el Caribe.

Entre 1960 y 1980 gran parte de las mujeres de la región continuaron teniendo muchos hijos que en su mayoría sobrevivieron gracias a la menor mortalidad infantil. Los adultos nacidos en esas décadas tuvieron pocos hijos, quienes seguirán en edad de trabajar por más de cuatro décadas. Como resultado, la población activa que actualmente se encuentra entre los 20 y 59 años de edad es más numerosa que sus dependientes, proporcionando una gran oportunidad para el crecimiento económico. Para aprovecharla es necesario invertir en educación, trabajo, ahorro, sistemas de protección social, salud y salud sexual y reproductiva para estos numerosos jóvenes y adultos.

El bono demográfico presenta grandes diferencias en la región. La proporción de niños sigue siendo muy elevada en países como Haití, Nicaragua, Honduras, Bolivia, Paraguay, El Salvador y Perú; mientras que en Argentina, Chile, Uruguay y Cuba el número de adultos mayores es superior.