Salud y Derechos Reproductivos

 


Meta para el programa estratégico del programa de UNFPA 2008-2011: Calidad de vida de todos los individuos mejorada a través de salud reproductiva para el 2015 y acceso universal a prevención, tratamientos y cuidados para el VIH/SIDA para el 2010.

Salud y derechos reproductivos

La salud reproductiva es la base fundamental para tener hijos saludables, relaciones íntimas seguras y familias felices. Se refiere a la protección y promoción de los derechos reproductivos de todos los individuos y parejas, a través del acceso cabal a los servicios de salud y a información completa para satisfacer las necesidades sexuales y reproductivas a lo largo de su ciclo de vida.

Todos tenemos derecho a la salud reproductiva y, con ella, a decidir con quién y en qué momento unirnos como pareja, cuántos hijos y cuándo deseamos tenerlos, a tener partos seguros y a evitar las infecciones de transmisión sexual, incluyendo el VIH. La salud reproductiva también implica contar con las condiciones de equidad necesarias para tomar decisiones de manera voluntaria e informada, así como el derecho a la privacidad y a una vida libre de violencia y coerción sexual.

La salud reproductiva es un elemento básico para garantizar que cada niño sea deseado, cada nacimiento sea seguro, cada joven esté libre de VIH y que cada mujer y niña sean tratadas con dignidad y respeto; áreas claves de la visión del UNFPA. Es un bien en sí mismo, pero además, es crucial para el desarrollo y la eliminación de la pobreza. Sin el acceso a ella, los avances en otras áreas se ven obstruidos. Por ello, en la Cumbre Mundial 2005, líderes mundiales acordaron integrar el acceso a la salud reproductiva en sus estrategias nacionales para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio. El UNFPA está completamente comprometido con la movilización de apoyo y el aumento de esfuerzos para alcanzar la meta trazada para el 2015.

Los problemas relacionados con la salud reproductiva continúan siendo una de las causas principales del deterioro de la salud y de la muerte de mujeres en edad fértil a nivel mundial. Mujeres pobres -especialmente aquellas que viven en países en desarrollo- sufren en manera desmedida de embarazos no deseados, mortalidad materna, secuelas discapacitantes, infecciones de transmisión sexual (ITS) -incluyendo VIH-, violencia de género y otros problemas relacionados con su conducta sexual y el contexto cultural en que se desarrollan. Además, existen carencias en los insumos básicos para su atención. Por su parte,  los jóvenes y adolescentes a menudo enfrentan barreras al tratar de obtener información y la atención que necesitan.

Panorama general de la salud y derechos reproductivos en América Latina y el Caribe

Debido a la desigualdad que caracteriza a la región, las estadísticas promedio de salud ocultan los altos niveles de mortalidad materna, ITS, infección por VIH y la necesidad de planificación familiar entre la población viviendo en pobreza, en áreas rurales, grupos indígenas, afrodescendientes y entre otras poblaciones vulnerables como los adolescentes, los desplazados, los migrantes y las personas con discapacidad. 

Las persistentes desigualdades de género y los riesgos de salud relacionados con éstas son factores clave de la problemática de la salud reproductiva. 

Aunque se han logrado avances, los desafíos continúan. La falta de acción y mejoras en programas nacionales ha sido una gran limitante para alcanzar los objetivos establecidos. Es esencial enfocar esfuerzos para poder contar con programas más efectivos así como para el desarrollo de capacidades de los gobiernos para fortalecer los sistemas de salud desde una perspectiva de derechos humanos. El aseguramiento de insumos para la salud reproductiva, así como la vinculación de la salud sexual y reproductiva con la atención al VIH y SIDA son fundamentales para garantizar una atención adecuada.  

Sistemas de Salud y SSyR

En las últimas décadas, casi todos los países de América Latina y el Caribe han realizado procesos de cambio en los servicios de salud. Esta nueva perspectiva de cambios centrada en el concepto de protección social de la salud como un derecho ciudadano universal, independiente del empleo, la capacidad de pago o el aporte del trabajo no remunerado de las personas ─principalmente las mujeres─ ha tomado fuerza y se plantea en diferentes foros y acuerdos como respuesta integral a los problemas de inequidad, exclusión y pobreza prevalentes en la región.

UNFPA brinda apoyo a los países de la región para profundizar en este enfoque. Promueve el nivel más alto de salud sexual y reproductiva (SSR) y el acceso de todos los individuos a servicios integrales a lo largo de su ciclo de vida. Asimismo, plantea disminuir la carga invisible y no remunerada del cuidado de la salud realizada principalmente por mujeres. Contribuye con sistemas de información y análisis que permitan considerar las dinámicas de población en las políticas y planes de salud; apoya la creación de espacios de formación; promueve la investigación y documentación de casos; apoya a los países en la incorporación de los asuntos de población, género y SSR en la legislación, el presupuesto público, las políticas y planes nacionales, en los sistemas de información, los sistemas de rendición de cuentas y participación ciudadana, entre otros.

Salud materna

En los últimos 20 años las cifras de mortalidad materna han descendido, no obstante, siguen siendo altas en muchos países de la región. Bahamas, Chile y Uruguay ya han logrado superar la meta de reducir en tres cuartas partes la tasa de mortalidad. Sin embargo, en el otro extremo, países como Haití, Guyana, Bolivia, Guatemala, Honduras, Perú y Ecuador viven situaciones preocupantes.

La morbilidad y mortalidad materna afectan particularmente a las mujeres más pobres, rurales, indígenas, afrodescendientes y a las que tienen menor acceso a servicios de salud. Reducir su incidencia es un asunto de derechos humanos y una prioridad crucial para el desarrollo internacional.

Para que los países y comunidades con mayor rezago puedan reducir el índice de mortalidad materna en un 75% y lograr el acceso universal a servicios de salud reproductiva para el 2015, se requiere de esfuerzos adicionales y de mejor coordinación, así como de la creación de alianzas estratégicas en la región.

UNFPA apoya decididamente una estrategia triple para salvar la vida a las mujeres: servicios anticonceptivos para prevenir el embarazo no deseado, atención universal del parto por personal calificado y atención obstétrica de emergencia para todas las mujeres que presentan complicaciones durante el embarazo o el parto.

Planificación familiar

Con base en el Programa de Acción de la CIPD de 1994, el enfoque del programa para la planificación familiar se basa en brindar a las parejas y a los individuos los recursos necesarios para que puedan lograr sus aspiraciones reproductivas y ejercer su derecho a tener el número de hijos que desean.

Algunos países de la región muestran un gran avance en la prevalencia de uso de anticonceptivos y en la reducción de necesidades insatisfechas y han también logrado disminuir las desigualdades de acceso a la salud reproductiva (SR). Pero otros países continúan enfrentando dificultades para eliminar las barreras que obstaculizan que, especialmente los adolescentes, las poblaciones indígenas y las mujeres en edad reproductiva que viven en zonas rurales, hagan valer sus derechos reproductivos.

Los programas de planificación familiar en la región están siendo víctimas de su propio éxito. Al ser efectivos y mostrar grandes logros, cada vez reciben menos apoyo político y financiero por ya no considerarse prioritarios. Por su parte, las organizaciones no gubernamentales (ONG) están disminuyendo su actividad como proveedoras de anticonceptivos ─probablemente porque ellas también están recibiendo menos recursos─ aún cuando son quienes pueden tener un mejor acercamiento a las poblaciones antes mencionadas. Así, la mayor parte de la demanda de planificación familiar está siendo atendida por los servicios públicos, pero la actual crisis económica y el retiro de algunos donantes bilaterales y agencias de cooperación ponen en riesgo su futura sustentabilidad.

La asistencia brindada por UNFPA se centra en la necesidad urgente de reposicionar los programas de planificación familiar como componente integral de los servicios de salud sexual y reproductiva, así como en garantizar el abastecimiento constante de los insumos requeridos en estos servicios.

Aseguramiento de insumos

El Aseguramiento de Insumos para la Salud Reproductiva (AISR) se refiere a contar con las cantidades adecuadas de los productos adecuados, en la condición adecuada, en el momento adecuado y al precio adecuado. Y se alcanza cuando “todos los individuos pueden obtener y utilizar insumos de salud reproductiva de calidad, de acuerdo a su preferencia y cuando así lo requieran”.

Es un proceso complejo que involucra la coordinación de las agencias de Naciones Unidas, organismos gubernamentales y no gubernamentales y del sector privado; a través del cual se garantiza el acceso a los materiales mismos -como anticonceptivos, pruebas de detección y material médico- y se proporcionan los medios para que estos lleguen al lugar donde serán usados -incluso en situaciones de emergencia-, en buenas condiciones y con la información y suplementos necesarios para que puedan utilizarse correctamente.

Los insumos para la salud reproductiva se dividen en 4 grandes categorías:

• Planificación familiar
• Salud materna y neonatal
• Infecciones de transmisión sexual
• Prevención de VIH

Para que la estrategia de AISR sea efectiva, necesita del respaldo de personal de salud capacitado, servicios y laboratorios de diagnóstico bien equipados y organizados y normas y protocolos que regulen los tratamientos; y al mismo tiempo, requiere de mayor información y educación por parte de la población para poder demandar estos servicios, así como para prevenir problemas de salud. Es decir, es necesario promover un enfoque integrado, para con ello facilitar la ejecución de programas que mejoren la calidad de vida de la población. UNFPA considera el AISR como un requisito para lograr la mayoría de las metas de la Conferencia de El Cairo y los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Prevención de ITS y VIH/SIDA

La epidemia de VIH y SIDA continúa creciendo en la región. El número de personas que viven con VIH se incrementa en alrededor de 50.000 casos anuales, especialmente entre quienes están más expuestos al riesgo y son más vulnerables.

Las acciones de prevención de la transmisión del VIH han sido poco desarrolladas en los países de América Latina y el Caribe y las utilizadas han sido muy poco evaluadas. Los recursos humanos y financieros existentes se han dirigido a mejorar el acceso a tratamientos y cuidados de quienes ya viven con VIH o SIDA.

En materia de VIH, UNFPA tiene como acción prioritaria apoyar y facilitar el desarrollo de acciones de prevención de la transmisión. Trabaja de manera predominante con grupos de mujeres y jóvenes y apoya el uso del condón masculino y femenino como una práctica programada y regular. Asimismo, lidera el trabajo desarrollado con personas que ejercen el trabajo sexual. Brinda asistencia técnica y financiera y apoya a organizaciones de mujeres que viven con VIH, así como a organizaciones de trabajadoras sexuales, para el fortalecimiento de sus capacidades institucionales, al igual que en aspectos preventivos y de atención. Apoya a los gobiernos en la formulación de sus planes estratégicos con perspectiva de género y de derechos, y en aspectos específicos de prevención de la transmisión del VIH. Promueve mejoras en el acceso y disponibilidad de condones, a través de asistencia técnica y financiera a los gobiernos y a instituciones de la sociedad civil.

Educación y Servicios de SSyR

UNFPA ha apoyado de forma sostenida la formulación e implementación de políticas públicas y programas integrales de educación en sexualidad y SSyR con enfoque de género y basados en el desarrollo de habilidades para la vida. 

En la actualidad, todos los países de la región cuentan con algún tipo de sustento legal para la incorporación de estas temáticas a la educación formal y no formal. No obstante, existen barreras y las políticas no han logrado traducirse en el mejoramiento de la calidad de vida de todas las personas y el ejercicio real de sus derechos. Con frecuencia, las políticas están sujetas a la voluntad de los gobiernos y carecen de estrategias de capacitación de los docentes.

A pesar de la complejidad del contexto, UNFPA ha mantenido estos temas en su agenda de prioridades, impulsando importantes avances.

Durante la XVII Conferencia Internacional de SIDA, los ministros de educación y salud de 29 países latinoamericanos y caribeños, aprobaron la declaración “Prevenir con educación” y se comprometieron a implementar y fortalecer las estrategias intersectoriales de educación integral en sexualidad y promoción de la salud sexual con el propósito de reducir en un 75% para el año 2015 la brecha en el número de escuelas que no han institucionalizado la educación integral en sexualidad, así como reducir en 50% la brecha en adolescentes y jóvenes que carecen de cobertura de servicios de salud para atender apropiadamente sus necesidades SSyR. 
La declaración constituye un hito histórico, tanto a nivel regional como internacional, y es el más trascendente desafío que afrontan hoy los países de América Latina y el Caribe.