Los países de América Latina y el Caribe sufren un alto riesgo de desastres naturales. La región es vulnerable a sufrir erupciones volcánicas, sismos, fuertes lluvias que derivan en inundaciones y deslizamientos de tierra; tormentas tropicales, huracanes, incendios forestales y sequías.
El impacto de estos desastres naturales sobre la población se ve incrementado por la presencia de grandes asentamientos urbanos construidos en zonas sísmicas o en zonas con alto riesgo de inundaciones y deslizamientos de tierra. Algunos países de América Latina y el Caribe no sólo son altamente vulnerables ante desastres naturales, sino que también viven emergencias complejas generadas por conflictos armados -como en Colombia y Haití-, o de post conflicto -como en Guatemala. Estas situaciones obligan a un gran número de personas a buscar mejores oportunidades de vida, lo que a menudo se traduce en desplazamientos internos, aislamiento y pobreza, que afectan la salud reproductiva de la población y atentan contra sus derechos humanos.
Desastres naturales y conflictos armados tienen un enorme impacto sobre la vida de mujeres, hombres, niños, adolescentes y jóvenes. Con frecuencia, hospitales y clínicas quedan dañados, destruidos o inaccesibles frente a unas necesidades sanitarias en aumento a causa de la emergencia. Además, tras un desastre natural o emergencia, las personas pierden el acceso a la información acerca de cómo preservar su salud y recibir atención médica de emergencia; mientras que las mujeres siguen quedando embarazadas sin contar con lo más elemental para garantizar un parto limpio. Las personas desplazadas y desprovistas de la protección y el apoyo de sus familias y comunidades, pueden tornarse más vulnerables a la violencia, a las ITS -incluyendo el VIH-, el abuso y la explotación sexual. Los y las jóvenes también resultan profundamente afectados tras la ruptura de los sistemas sociales y culturales tradicionales, los traumas personales tras la pérdida de miembros familiares, la exposición a la violencia y la interrupción del acceso a la educación.
En estrecha colaboración y coordinación con otras agencias del sistema de Naciones Unidas, los gobiernos, la comunidad donante y la sociedad civil, el UNFPA desempeña un rol esencial para integrar el plan de acción de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo (CIPD) en cuanto a la preparación para emergencias, la respuesta humanitaria y los procesos de transición.