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LA PARTERÍA SALVA VIDAS EN AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

12 Septiembre 2019

Su incidencia en la reducción de las tasas de mortalidad materna y neonatal y en la salud sexual y reproductiva en la región ponen en relevancia el papel de la obstetricia con motivo de la Cumbre Mundial en Nairobi.

Buenos Aires, Argentina. No existen comunidades donde las parteras no estén presentes. Desde Argentina hasta México, ellas salvan vidas. La presencia de matronas en los partos reduce las tasas de mortalidad materna y neonatal en más de un 80%, así como las cifras de los partos prematuros en un 24%, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Para resaltar la importancia que tiene la partería y los retos de profesionalización en la región, la oficina del Fondo de Población de las Naciones Unidas para América Latina y el Caribe organizó en Buenos Aires (Argentina) el pasado 17 de julio, un conversatorio con la presencia de mujeres líderes de distintas asociaciones de partería.

El evento resultó de gran relevancia para la región, en un momento histórico en el que se celebra la media sanción otorgada al proyecto de Ley del ejercicio profesional de la obstetricia, otorgada por la Cámara de Diputados de la Nación Argentina el pasado miércoles 24 de abril.

El siguiente paso, de acuerdo con Silvina Sonaglioni vicepresidenta del Colegio de Obstétricas de la Provincia de Buenos Aires, es que la Cámara de Senadores lo convierta en Ley. “De esta manera, Argentina contará con un marco general para el ejercicio de la licenciatura en obstetricia desde un enfoque de derechos humanos y perspectiva de género, en línea con los principios de acceso y cobertura universal”, puntualizó.

El diálogo regional giró alrededor de los cambios que ha experimentado la profesión en estos últimos 25 años desde la Conferencia Mundial de Población y Desarrollo en El Cairo, donde se posicionó en la agenda internacional el tema de la salud sexual y reproductiva y de los derechos reproductivos.

Los retos pendientes en la materia serán tratados en la Cumbre de Nairobi, que se celebrará en noviembre de este año, en donde principalmente se busca celebrar los logros obtenidos en El Cairo, renovar los compromisos y cumplir con las promesas hechas en 1994.

 

 

Algunos de los desafíos en el tema de salud sexual y reproductiva en América Latina “aún están pendientes”, señaló Virginia Camacho Hübner, asesora en Salud Sexual y Reproductiva de UNFPA, quien moderó el conversatorio. Entre los más significativos se encuentran: las regulaciones insuficientes relacionadas con la partería, que aún no existen en varios países; la violencia obstétrica, que se manifiesta en centros hospitalarios; la inequidad en la atención en salud reproductiva, materna y neonatal; y la necesidad de reducir la tasa de embarazo en adolescentes de la región, la segunda más alta del mundo.  

Para Ana Román, presidenta del Colegio de Matronas de Chile, la Conferencia de El Cairo tuvo un impacto enorme en la planificación del milenio: “Sin embargo, aún falta visibilizar todo el trabajo que hacen las matronas en salud sexual y reproductiva en temas como la anticoncepción. Igualmente, es fundamental que las matronas y los matrones del mundo ganen experiencia en los avances tecnológicos para garantizar el ejercicio de los derechos maternos con la mejor calidad y seguridad posibles para las mujeres”.

Varias de las intervenciones coincidieron en señalar la importancia que tienen las matronas en la abogacía de los derechos maternos y su incidencia en el desarrollo y el bienestar de la población. Las participantes también afirmaron en que falta mayor visibilidad y valoración del rol que juegan las parteras en la salud sexual y reproductiva.

Al respecto, Sandra Oyarzo, presidenta de la Confederación Internacional de Matronas (ICM) para Latinoamérica y Caribe (LAC), cree que en los 25 años después de El Cairo se generó un gran fortalecimiento de los programas de formación y educación de las parteras profesionales.

“Esto ha permitido avanzar en la alianza que se produce entre las mujeres y las parteras profesionales, no solamente en la atención, sino también en la lucha conjunta por el reconocimiento de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres. Este punto ha generado una inflexión que se ha seguido posicionando en la agenda regional y global”, concluyó Oyarzo.

“En Argentina, las licenciadas en obstetricia cada vez nos formamos más, y sin embargo las mujeres tienen restringido el acceso a nuestros servicios. En ese marco luchamos por una Ley nacional. Necesitamos una regulación que nos permita ser libres en nuestro ejercicio cotidiano para garantizarles a las mujeres sus derechos sexuales y reproductivos”, enfatizó, por su parte, Silvia Sonaglioni.

Para cerrar el conversatorio Alma Virginia Camacho destacó cómo han contribuido las matronas/obstetras de la región en revertir los resultados de salud sexual y reproductiva adversos, especialmente en los índices de mortalidad materna.

Además, destacó el rol de las matronas a la hora de asegurar que las mujeres puedan ejercer sus derechos a la salud sexual y reproductiva gracias al alcance de sus prácticas profesionales y a la existencia de regulación. “Es una estrategia efectiva tener políticas públicas al respecto y mantener un diálogo proactivo con los que hacen las políticas”.