Brasilia, 22 de octubre de 2025 – El Ministerio de Salud de Brasil, representantes de 13 gobiernos, organismos internacionales y especialistas en salud sexual y reproductiva y derechos de las mujeres se reunieron en Brasilia para un encuentro de alto nivel sobre la prevención del embarazo en adolescentes.
En el encuentro de Brasilia, los países reafirmaron su compromiso con la promoción de los derechos sexuales y reproductivos de adolescentes y jóvenes, la educación sexual integral y el acceso equitativo a métodos anticonceptivos modernos. La reunión también marca un paso estratégico en el fortalecimiento de la cooperación intersectorial y regional, garantizando que todas las niñas y adolescentes puedan ejercer plenamente sus derechos y construir un futuro sostenible, con igualdad y oportunidades.
“Necesitamos garantizar que el tema de la salud integral de la mujer y del embarazo en la adolescencia esté presente en las más altas instancias del gobierno. Es esencial pensar en nuevas formas de atención que contemplen a las adolescentes y aseguren el acceso gratuito, a través de los sistemas públicos de salud, a las tecnologías más avanzadas de prevención y tratamiento. Enfrentar el embarazo en la adolescencia también significa enfrentar las desigualdades de género y raciales que marcan nuestra región. Unidos, como América Latina, tenemos la fuerza y la diversidad necesarias para construir políticas públicas más potentes y transformadoras”, afirmó el ministro de Salud, Alexandre Padilha.
El evento “Futuro Sostenible – Prevención del Embarazo en la Adolescencia en América Latina y el Caribe” tuvo su apertura oficial este martes 21 de octubre , con la presencia del ministro de Salud de Brasil y representantes en Brasil de las agencias de las Naciones Unidas que coorganizan el evento: la representante del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), Florbela Fernandes; el representante de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en Brasil, Cristian Morales; y el representante del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), Joaquin Gonzalez-Aleman.
La Representante del UNFPA en Brasil y Directora de País para Uruguay y Paraguay, Florbela Fernandes, reafirmó la importancia del tema: “No habrá desarrollo sostenible mientras los sueños de las niñas se vean interrumpidos por embarazos no intencionales. Es hora de colocar el embarazo en la adolescencia en el centro de las agendas nacionales, transformar los compromisos en acciones medibles y movilizar recursos y alianzas para generar un impacto real.”
Aunque la región ha registrado avances significativos, América Latina y el Caribe aún presenta la segunda tasa específica de embarazo en adolescentes más alta del mundo , solo detrás del África Subsahariana. Según estimaciones recientes de las Naciones Unidas, la tasa regional disminuyó de 65,3 nacimientos por cada mil adolescentes (de 15 a 19 años) en 2015 a 50,6 en 2024. Esta cifra sigue estando muy por encima del promedio mundial (39 por mil).
“Para enfrentar estas cifras, la cooperación entre los países de América Latina es esencial, compartiendo buenas prácticas para abordar el embarazo en la adolescencia de manera intersectorial y escuchando a los propios niños, niñas y adolescentes. No podemos enfrentar la situación del embarazo en la adolescencia en la región sin construir soluciones junto con quienes se ven directamente afectados. Las naciones aquí presentes, incluido Brasil, pueden contar con el apoyo de UNICEF para hacer valer los compromisos asumidos”, afirmó Joaquín González-Aleman, representante de UNICEF en Brasil.
El embarazo en adolescentes afecta de manera desproporcionada a comunidades en situación de pobreza, indígenas, afrodescendientes y residentes de zonas rurales, lo que refleja desigualdades estructurales de género, étnico-raciales, educativas y de ingreso.
El representante de la OPS y de la OMS en Brasil, Cristian Morales, destacó que, aunque la región de las Américas ha avanzado en la salud de las mujeres, los niños, niñas y adolescentes, aún persisten profundas desigualdades, y los grupos en situación de vulnerabilidad siguen siendo los más afectados. “La reducción del embarazo en la adolescencia exige metas claras, financiamiento adecuado, educación integral en salud sexual y reproductiva, y una respuesta multisectorial centrada en la equidad y la justicia reproductiva. Sin enfrentar el racismo, la discriminación y la violencia de género, no habrá acceso pleno a los derechos y a la salud para nuestras niñas y nuestros niños.”
