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Donde Nos Tocó Vivir

29 Octubre 2015
Si en el mundo hay 1.8 mil millones de jóvenes, de los 160 millones que están en América Latina y el Caribe, los de la comunidad de Esmeraldas en Ecuador nos dejan algo muy claro: para determinar el futuro cada uno tiene la responsabilidad de diseñar un plan de vida. Ese es el único camino para llegar al desarrollo sostenible de la región y del mundo.

ESMERALDAS, Ecuador - “Nací en uno de los barrios suburbanos de Esmeraldas, en el cual la problemática socioeconómica y la vulneración es latente, pero no permitimos que eso fuese un impedimento para organizarnos y lograr hacer actividades socioculturales de formación y capacitación, para mejorar nuestra condición,” comenta Juan. Este joven ecuatoriano está dando grandes pasos para realizarse profesionalmente en el campo audiovisual, conduce un programa de radio y está comprometido con ser un catalizador para que otros jóvenes de esa comunidad cumplan sus metas, con el respaldo de la Red Coordinadora de Jóvenes, que agrupa a 21 organizaciones juveniles, promocionando su fortalecimiento, la participación y el desarrollo integral.

Es un hecho que América Latina y el Caribe cuenta con un gran recurso en sus 160 millones de jóvenes, pero en  regiones como Esmeraldas, ubicada en el cordón fronterizo entre Ecuador y Colombia, los retos que enfrenta la juventud para romper el ciclo de pobreza es mayor, ya que tienen poco acceso a oportunidades de emprendimiento y capacitación. La sociedad ecuatoriana es eminentemente joven; alrededor de dos tercios de la población tiene menos de  29 años, categorizándolos como la mayor generación joven de toda la historia demográfica del país.

La semana pasada la Organización de las Naciones Unidas cumplió setenta años, que se traducen en logros concretos por la paz y la seguridad, el desarrollo y los derechos humanos. Hace un mes, la Organización adoptó 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, lo cual nos obliga a reflexionar, de qué forma podemos avanzar hacia esos objetivos, en un lugar como Esmeraldas, tomando en cuenta cifras que indican que 3 de cada 10 jóvenes ecuatorianos viven en condiciones de pobreza.

Queremos hacer esta reflexión desde un enfoque diferente, a través de los protagonistas: las y los jóvenes. “Donde Nos Tocó Vivir” es una iniciativa creada por Valeria Rivilla, comunicadora social, de 28 años, apasionada por contar historias. Valeria posee una perspectiva de vida innovadora y la motivan a ser parte de la lucha por la igualdad y el respeto. A través de su cámara nos permite adentrarnos en la realidad de jóvenes como Juan, Anita, Fernanda, Joselin,  Karina y Oscar. 

A pesar de que el retrato de la juventud de la zona de Esmeraldas visibiliza la urgencia de encontrar soluciones a tantos desafíos, nos da esperanza ya que las historias de vida que se recogen en el Blog “Donde Nos Tocó Vivir” tienen algo en común: todas están relatadas en un tono de transformación, son jóvenes que se negaron a esperar que la situación varíe en algún momento y eligieron ser protagonistas de su propio cambio, para ellos, por ellos y para su comunidad.

Desde el año 2010, el Fondo de Población de las Naciones Unidas ha estado presente en esta región, centrando sus acciones en los territorios y grupos más afectados por los conflictos vigentes: mujeres, adolescentes y jóvenes, que viven en la zona norte de Esmeraldas, los cantones de San Lorenzo y Eloy Alfaro.

El UNFPA ha trabajado con ellos fortaleciendo sus capacidades hacia la construcción de la paz y el desarrollo humano y empoderando a la juventud, ayudándolos a articular propuestas que les permitan diseñar sus propias estrategias de participación, a fin de evitar correr el riesgo de que las mismas no respondan a sus dinámicas y demandas particulares.

Uno de los programas que mayor éxito ha tenido es el de la Escuela de Formación de Líderes Juveniles utilizando  la Metodología “Para Hacerlo – Rurankapak”, cuyo objetivo es que las y los jóvenes se sensibilicen e informen sobre temas de salud sexual y reproductiva, la prevención del embarazo  en adolescentes,  de la violencia de género y del VIH-sida con un enfoque intercultural.

Notablemente decidida, Fernanda cuenta que su prioridad es terminar su carrera. “No estoy preparada físicamente ni sicológicamente para tener un hijo. De tenerlo, sería cuando sea una profesional para poder ofrecerle una vida mejor a mi hijo”.

Parte de la labor de  UNFPA ha sido acompañar a los y las  jóvenes  en el desarrollo de sus capacidades para que puedan ser parte del proceso de generación de la política pública a favor de sus derechos,  así como apoyar en la apertura de espacios para posicionar su palabra y visibilizar su problemática.

A través de su programa de radio, Juan aprovecha esa plataforma para llegar a los jóvenes de su comunidad, abriendo espacios para generar conversaciones sobre temas que les preocupan a todos por igual. “Nuestro actuar no es individual, sabemos que la organización es la base principal del cambio y estamos buscando un mejor futuro para las próximas generaciones,” acotó.  Cuenta orgullosamente que la radio es su vida, “sé que cuando hablo y me escuchan, soy la motivación de otros jóvenes.”

Valeria señala que el diálogo y la participación han sido su eje, “así surgió ‘Donde nos tocó vivir’, abriendo conversaciones, proponiendo ideas y buscando que alguien se interese por aquellos jóvenes que tienen un potencial gigante, pensamientos innovadores y con muchas ganas de que los escuchen y que los entiendan.”

Si en el mundo hay 1.8 mil millones de jóvenes, de los 160 millones que están en América Latina y el Caribe, los de la comunidad de Esmeraldas en Ecuador nos dejan algo muy claro: para determinar el futuro cada uno tiene la responsabilidad de diseñar un plan de vida. Ese es el único camino para llegar al desarrollo sostenible de la región y del mundo.

Texto: Guadalupe Valdés, Marcia Elena Alvarez, Mario Naranjo, UNFPA Ecuador. Fotos: Valeria Rivilla.
 

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