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Parteras Profesionales: Defensoras de la Autonomía de la Mujer

5 Mayo 2016
La obstetriz Karina Rosado conoce bien las costumbres de la población de Puerto El Carmen, Ecuador. Ella está calificada para asistir partos, acompañar el proceso del embarazo, y después en los temas de puerperio, lactancia y de anticoncepción, inclusive como hacer un proceso intercultural, aplicando los anticonceptivos que se pueden ofrecer y a los que tiene acceso esa población.

CIUDAD DE PANAMÁ, Panamá - El personal de partería profesional, dentro de un sistema de salud basado en el apoyo, puede ayudar a mujeres y jóvenes a prevenir los embarazos no deseados, proporcionar asistencia durante el embarazo, parto y postparto, y salvar las vidas de los  recién nacidos.

Esteban Caballero, Director Regional del Fondo de Población de las Naciones Unidas para América Latina y el Caribe, indica que “la región está dando grandes pasos en su compromiso de defender el derecho de la mujer al cuidado de su salud, a garantizar que las mujeres y los recién nacidos tengan acceso a la atención necesaria y a contribuir a poner fin a las muertes maternas y neonatales evitables”.

La partería es un elemento clave de la atención de salud sexual, reproductiva, materna y neonatal. “Cuando las parteras son capacitadas y cuentan con el apoyo necesario, pueden brindar una atención compasiva, respetuosa y atenta a las características culturales que una mujer necesita durante el embarazo y el parto dentro de una comunidad,” comenta el Dr. Babatunde Osotimehin, Director Ejecutivo del Fondo de Población de las Naciones Unidas.

Alma Virginia Camacho, Asesora Regional del UNFPA sobre Salud Sexual y Reproductiva para la América Latina y el Caribe, señala “Hay evidencia que demuestra que en los lugares donde tenemos la presencia de una partera competente, desciende la mortalidad materna, ya que la  la partera hace un acompañamiento y provee atención de calidad  de todo el proceso reproductivo normal, detecta complicaciones y refiere  e incide en que la mujer la tenga como referente, se empodere con la información adecuada que le permita el autocuidado y tomar decisiones informadas sobre su salud sexual y reproductiva”.

Del Compromiso a la Práctica

Ana Labandera preside la Federación Latinoamericana de Obstetras. Ha sido partera profesional por más de 35 años en Uruguay y hasta el 2006 había atendido 6,500 partos. Labandera considera que es muy importante que “la partera profesional en nuestra región eleve cada vez más sus estándares de calidad, porque es un recurso humano que está disponible y está comprometido con su par, la mujer en lo que tiene que ver con la salud sexual y reproductiva”.

Desde el 2011, la Federación Latinoamericana de Obstetras, ha impulsado con el apoyo del Fondo de Población de las Naciones Unidas, una revisión de la curricula de formación profesional,  la aplicación de la enseñanza basada en competencias, de forma que la partería profesional abarque todo lo relacionado con la salud sexual y reproductiva, lo que expande su rango de atención más allá del embarazo y parto.

Por su parte, Labandera señala que uno de los avances más importantes que la región puede dar está en la formación de parteras líderes, que estén preparadas para liderar procesos de acompañamiento, promoción y prevención en el primer nivel de atención y en la referencia, donde proveen servicios de salud sexual y reproductiva. “Es desde ese espacio donde se puede prevenir el riesgo y el daño que ocasiona la desinformación y aumentar el acceso de la mujer a los cuidados de calidad en salud sexual y reproductiva. Es importante que la mujer conozca y acceda a una atención de calidad,” asegura Labandera.

Según Camacho, en el área de abogacía, las parteras profesionales deben estar preparadas para colaborar y coordinar con los gobiernos, apoyar la generación de políticas públicas en salud sexual y reproductiva que sean integrales, equitativas, con enfoque intercultural de modo que la mujer, irrestrictamente de donde viva, tenga acceso a una atención calificada y cuente con la  información para acceder oportunamente a la atención,  tener acceso a métodos anticonceptivos modernos  incluidos los  de larga duración en el caso de que desee limitar o espaciar los embarazos, haciendo uso de su derecho a la elección libre.

“Las parteras profesionales estamos capacitadas para acompañar ese proceso en la práctica, ofreciéndole a la mujer una explicación del uso del método que ella elija, darle seguimiento y que la mujer determine cuando es el mejor momento para tener su descendencia. Todo esto previene el embarazo no deseado,” señala Labandera.

La presidenta de la Federación Latinoamericana de Obstetras indica que cada vez estamos preparándonos mejor para cumplir los nuevos objetivos de desarrollo sostenible, para ir avanzando conjuntamente con el desarrollo social, educacional de la población, acompañando todo este proceso desde la profesión de partería.

“Estamos muy comprometidas con todo este proceso y también con la implementación del Consenso de Montevideo. El hecho de llevar ese Consenso a casa, tiene mucho que ver con la partería profesional. Tiene que ver con el compromiso que tengamos como colectivo profesional de hacer que esa letra se haga carne en el campo y es responsabilidad de todos, pero especialmente de aquellas que tuvimos oportunidad de hacer una preparación y poder ayudar a nuestras pares, tratando de que todo lo que la mujer decida hacer, lo haga bajo cuidados que la lleven a tener una reproducción elegida, atendida en forma humanitaria,” indica Labandera.

Los Avances de la Partería Profesional en América Latina                     

La cifra de parteras profesionales en América Latina es incierta. En Perú hay 30 mil, en Chile hay alrededor de 18 mil y entre Brasil, Uruguay, Paraguay y Argentina hay unas 10 mil más. Hacen faltan recursos y formación, pero desde el punto de vista de abogacía se debe hacer una mayor promoción para que las personas elijan la partería profesional como carrera.

La partería es una de las carreras más antiguas de América. Perú, Ecuador y Chile son países en los que la partería se ha practicado por muchísimos años. Los países en los que hay una entrada directa de la partería, ha marcado una gran diferencia. No es el caso en aquellos países en los que se da como posgrado de la enfermería. El hecho de que una persona se forme desde un principio como partera profesional, hace que de entrada tenga esa vocación y ese desarrollo que es de la partería misma.  En el caso de Brasil, las enfermeras hacen el postgrado y se desempeñan como parteras.

“Necesitamos que se formen generaciones de reemplazo y que se amplíe la difusión de esta carrera, ya que en algunos países está vinculada al empirismo y no está tan bien difundida. En los lugares donde la partería tiene fuerza, las mujeres nos eligen, tienen como referente una partera profesional para informarse y para dar seguimiento a todos los procesos que guardan relación a su reproducción y a su sexualidad,” asegura Labandera.

En Latinoamérica hay 5 países que son de “entrada directa”, es decir que el/la estudiante termina el bachillerato y puede iniciar su carrera de partería profesional: Uruguay, Chile, Perú, Argentina y Ecuador.

La Maternidad vista a través de la Interculturalidad

“Hay varios países en los que se ha avanzado en el trabajo de la interculturalidad, respetando la idiosincrasia, los principios y los valores de la población. Eso es a algo que se le tiene que seguir apuntando, hacia la atención del parto intercultural y la atención de la anticoncepción intercultural, dentro de una visión integradora y holística,” señala Caballero.

La partera tiene que conocer bien las costumbres de la población para estar calificada para asistir partos, para acompañar el proceso del embarazo, y después en los temas de puerperio, lactancia y de anticoncepción, inclusive como hacer un proceso intercultural, aplicando los anticonceptivos que se pueden ofrecer y a los que tiene acceso esa población.

“Nosotros defendemos la autonomía de la mujer en lo que quiera hacer, siempre y cuando sea de manera informada. Una mujer es sumamente capaz de poder elegir si está bien informada. El respetar la decisión de la mujer hace la diferencia. La atención en salud tiene que ser informada pero a la vez respetuosa, basada en la confidencialidad. Es importante que seamos garantes del derecho a la confidencialidad,” indica Labandera.

Texto: Guadalupe Valdés / Fotos: Guadalupe Valdés, José Antonio Guayasamín y Jorge Chavarría Alemán

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