VIH y Sida

Redoblando esfuerzos para que todas las personas tengan acceso a recursos que les puedan salvar la vida y prevenir el VIH

Cada día el VIH les cambia la vida a 2,400 jóvenes entre 15 y 24 años de edad para siempre. Las mujeres, las y los jóvenes son la población más vulnerable porque no tienen acceso a recursos que les permitan tomar decisiones que les pueden salvar la vida. A nivel mundial se estima que 5 millones de jóvenes están viviendo con VIH.

Redoblando esfuerzos para que todas las personas tengan acceso a recursos que les puedan salvar la vida y prevenir el VIH

Cada día el VIH les cambia la vida a 2,400 jóvenes entre 15 y 24 años de edad para siempre. Las mujeres, las y los jóvenes son la población más vulnerable porque no tienen acceso a recursos que les permitan tomar decisiones que les pueden salvar la vida. A nivel mundial se estima que 5 millones de jóvenes están viviendo con VIH.

En ese contexto, el Fondo de Población de las Naciones Unidas, UNFPA, tiene como prioridad, trabajar para que se disminuya la brecha de la desigualdad, la exclusión social, el estigma y la discriminación, que dificultan el acceso de las y los jóvenes al igual que las mujeres con VIH a la atención y los insumos que necesitan para ejercer sus derechos humanos y alcanzar su pleno desarrollo.

Nuestro Desafío

Actualmente, existen en el mundo 1.8 mil millones de jóvenes. De las 6,300 personas infectadas diariamente, el 40% son jóvenes entre 15 y 24 años, la mayoría son mujeres. El VIH es la principal causa de muerte entre las mujeres en edad reproductiva y es el causante de al menos un 20% de la mortalidad materna.

La falta de acceso a servicios de salud sexual y reproductiva de calidad y apropiados para la juventud es uno de los principales retos que enfrentamos. A ello, se le suman barreras sociales, culturales, políticas y legales. Es imperativo que éstas se puedan superar a fin de prevenir la propagación de esta epidemia.

La inversión en educación, el empoderamiento de las jóvenes y adolescentes y en su liderazgo ha ayudado a que se den logros importantes en la prevención del VIH en esta población tan vulnerable. Sin embargo, el reto de garantizar el cumplimiento de sus necesidades y derechos, se mantiene.

La Oportunidad

El UNFPA desarrolla programas dirigidos a jóvenes, adolescentes y mujeres, en toda la región, garantizando que tengan acceso a prevención del VIH, tratamiento cuidado y servicios de apoyo.

A través de acciones de abogacía y programas especializados, cada día progresamos más hacia lograr que se reduzca la transmisión del VIH en un 50% para el año 2015, objetivo trazado en el 2011 en la Declaración Política de los Estados Miembros de las Naciones Unidas.

A fin de detener y revertir la epidemia del VIH, es necesario invertir en las mujeres y en la juventud. Se requiere un mayor trabajo en función de la igualdad de género para que los programas de VIH sean sostenibles y tengan una mayor cobertura. Esto no solo las beneficia directamente, sino que contribuye a un desarrollo social más amplio. En la región, en el área de Centroamérica y Suramérica se ha producido un cambio mínimo en el contexto de esta epidemia en los últimos años.

Los jóvenes que reciben información adecuada para su edad, en relación al tema de salud sexual y reproductiva, la abstinencia, el uso de preservativos y otros temas relacionados, ya sea de parte de sus padres, maestros u otros adultos, tienen más probabilidades de demorar su ingreso a una vida sexual y utilizar condones para doble protección cuando tienen relaciones sexuales, que aquellos jóvenes a los que solamente se les habla de la abstinencia.

Nuestra Estrategia

En el UNFPA creemos que la manera más rápida de lograr nuestro objetivo de llegar a cero muertes producto del VIH, es enfocándonos en cubrir las necesidades de salud sexual y reproductiva de la juventud y las mujeres, trabajando en eliminar la desigualdad de género y la violencia basada en género.

El UNFPA aboga por que las mujeres, los jóvenes y los adolescentes tengan acceso a información y al poder para protegerse a sí mismos. Tienen el derecho a exigir que sus necesidades se cumplan y a ser parte del proceso de toma de decisión, elementos no-negociables para una respuesta efectiva ante el VIH.

La clave para prevenir el VIH y otras infecciones de transmisión sexual, está en integrar los servicios de salud sexual y reproductiva al igual que el VIH, de manera universal, a fin de que cada persona tena acceso a la información y el cuidado que requiere para prevenirlas.

Una estrategia efectiva para prevenir y detener la propagación del VIH es aquella que aboga por una transformación social, partiendo del punto de conocer bien la epidemia y desarrollar la respuesta en función de la misma.

  • Conocer las particularidades de las dimensiones de género en términos de VIH, dentro de contextos epidémicos concentrados y generalizados, tomando en cuenta la diversidad de la población.

  • Procurar el acceso equitativo a servicios de VIH y reducir las desigualdades en base a género.

  • Crear una relación entre el VIH y los derechos de salud sexual y reproductiva, señalando la doble necesidad de las mujeres en prevenir el VIH y embarazos no-deseados, libres de violencia, coerción, estigma y discriminación, incluyendo el acceso a la justicia y a los derechos humanos. 

  • Desarrollar acciones integradas que se trabajen a nivel de prevención y respuesta, tales como detección, monitoreo, acceso a servicios legales y de salud, incluyendo el profilaxis post-exposición, el diagnóstico y el tratamiento de las ITS.

Llegar a cero se trata de luchar por el derecho universal de cada ser humano de gozar de buena salud, esto incluye una vida libre de VIH. Para ello se requiere el compromiso de garantizar que las necesidades y los derechos de las mujeres y las y los jóvenes estén al centro de la agenda de desarrollo.