Violencia Basada en Género

Creando una cultura de cero tolerancia hacia la violencia sexual 

La violencia contra la mujer es un tema con diferentes matices, cuya raíz no conoce fronteras sociales ni económicas y es algo que atenta contra la dignidad y va en contra de los derechos humanos. Se estima que 7 de cada 10 mujeres en el mundo han sufrido violencia física y/o sexual en algún momento de sus vidas.

Creando una cultura de cero tolerancia hacia la violencia sexual 

La violencia contra la mujer es un tema con diferentes matices, cuya raíz no conoce fronteras sociales ni económicas y es algo que atenta contra la dignidad y va en contra de los derechos humanos. Se estima que 7 de cada 10 mujeres en el mundo han sufrido violencia física y/o sexual en algún momento de sus vidas.

Las mujeres, al igual que las jóvenes y niñas, pueden ser víctimas de la violencia de muchas maneras. Se calcula que una de cada tres mujeres ha sido golpeada, abusada u obligada a tener relaciones sexuales por alguien que conoce.

Los costos económicos directos de la violencia basada en género son enormes, pero los costos indirectos son aún mayores e imposibles de cuantificar, ya que además de limitarlas en el desempeño de una vida saludable y productiva, dejan cicatrices sicológicas tan profundas que pueden tomar años para superar.

Embarazos no deseados, infecciones de transmisión sexual, incluyendo el VIH y abortos inseguros, son solo algunos efectos profundos que puede tener la violencia basada en género en la salud reproductiva y el ciclo de vida de las mujeres, las jóvenes y adolescentes.

Nuestro Desafío

A pesar de que los gobiernos en la región de América Latina y el Caribe han logrado avances en términos de legislación, prevención y provisión de servicios y acceso a la justicia, siguen habiendo brechas por cerrar en muchos países.

La violencia sexual constituye una de las principales violaciones de salud y derechos humanos que existe. En la región se presentan indicadores críticos que proponen un claro desafío, tales como la marginación, desigualdad, exclusión y discriminación de género contra las mujeres.

Esto nos obliga a ampliar nuestro espectro de trabajo en función de la prevención y el abordaje de la violencia sexual. Si no tomamos en cuenta estos factores fundamentales, sería imposible trazar el camino hacia el logro de las metas de desarrollo y la igualdad de género.

La Oportunidad

Cada día las mujeres están despertando y buscando alternativas desde el ámbito particular, como público, exigiendo que se les respeten sus derechos. En todas partes del mundo, las mujeres son el tejido que mantienen a sus familias y comunidades unidas. Esto representa una oportunidad y una obligación de trabajar conjuntamente con el sector público y privado, al igual que con otras agencias del Sistema de Naciones Unidas, para desarrollar acciones concretas que redunden en beneficio de las mujeres y las adolescentes.

Los hombres juegan un papel importante en esta lucha, ya que en la mayoría de las sociedades, el hombre tiene un poder preponderante en casi todas las esferas de la vida. Es fundamental que se creen más espacios para que tanto los hombres como los niños y adolescentes aprendan a ocupar su lugar dentro de la sociedad, se manejen en un marco de respeto y mantengan una postura de cero-tolerancia sobre la violencia contra la mujer.

Al darse los cambios culturales enfocados en prevenir la violencia basada en género, se hace también un avance significativo en otras áreas como la paternidad responsable, al igual que la prevención de enfermedades e infecciones de transmisión sexual, el VIH y sida.

Nuestra Estrategia

El UNFPA ha trabajado incesantemente como ente facilitador, propiciado una estrecha relación entre el sector público, privado y organizaciones de la sociedad  civil, basado en el principio de que todas las mujeres y  niñas deben ser tratadas con dignidad y respeto.

En la región de América Latina y el Caribe, como producto de estas alianzas estratégicas, se han desarrollado protocolos, políticas, leyes y programas que han dado paso a que el acceso a la justicia llegue cada vez a más mujeres, adolescentes y niñas en condiciones vulnerables.

El UNFPA decidió focalizar su Estrategia Regional en la violencia sexual, una de las formas de violencia basada en género más extendidas y que menor atención ha recibido en las políticas públicas en esta región.

La misma propone enfrentar los retos a través de un conjunto de acciones en áreas críticas que, a mediano y largo plazo, produzcan las transformaciones necesarias en múltiples niveles, para erradicar la violencia sexual.

Esta Estrategia  traza el norte a seguir hasta el año 2017, en consonancia con el Plan Estratégico Global del UNFPA y ubica a las mujeres, jóvenes y niñas en el centro de la agenda de los derechos humanos, la igualdad de género, la salud sexual y reproductiva y el desarrollo.