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Los sistemas de salud que reconstruyamos después de la COVID-19 deben llegar a todas las personas

Declaración de la Directora Ejecutiva del UNFPA, Dra. Natalia Kanem, con motivo del Día Mundial de las Personas con Discapacidad

Más de mil millones de personas: ése es el número de personas que viven con una discapacidad hoy en día. Algunas discapacidades son visibles, pero no todas. Las discapacidades de aprendizaje y los trastornos mentales, por ejemplo, pueden obstaculizar nuestra participación plena y eficaz en la sociedad. Esas discapacidades, que a menudo no son reconocidas, pueden complicar la navegación en un mundo que ofrece poco en materia de ajustes o accesibilidad.

El día de hoy, con motivo del Día Mundial de las Personas con Discapacidad, nos comprometemos a construir un mundo que sea accesible para todas las personas. Hacer eso realidad exige eliminar las barreras persistentes que aún excluyen a un número demasiado grande de personas. Exige ir más allá de suposiciones acerca de cómo “se ve” una discapacidad. Implica la participación significativa de las personas con discapacidad, y estar a la altura del llamado “nada sobre nosotros, sin nosotros”.

¿Cómo podemos asegurarnos de que todas las personas puedan ejercer sus derechos y sus opciones? ¿Qué es lo que debe suceder para lograr que los servicios sean accesibles y ofrecer igualdad de oportunidades para vivir y prosperar? ¿Cómo logramos que las sociedades se deshagan del estigma y la discriminación que las personas con discapacidad enfrentan con demasiada frecuencia? A medida que buscamos alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible para 2030, estas son preguntas que debemos responder, y en relación con las cuales debemos actuar, urgentemente.

El aislamiento prolongado y las interrupciones en la prestación de servicios y las actividades de rutina provocados por la COVID-19 han impuesto cargas adicionales a las personas con discapacidad, que informan que la respuesta a la pandemia se está quedando bastante corta en materia de accesibilidad. No solo debemos continuar derrumbando barreras que existen desde hace mucho tiempo; también necesitamos trabajar más arduamente para asegurarnos de que los avances existentes no se pierdan, y que aceleremos el progreso, incluidos los avances en el ámbito de la salud y los derechos sexuales y reproductivos.

Las personas con discapacidad tienen los mismos derechos que tienen todas las demás personas, tal como lo establece la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. Todos los países deben contar con políticas y servicios en el ámbito de la salud sexual y reproductiva que incluyan a las personas con discapacidad y corrijan las brechas abismales actuales, por ejemplo, en el acceso a anticonceptivos o incluso a servicios de atención ginecológica básica. Y nuestros esfuerzos para poner fin a la violencia de género deben hacer frente a las enormes vulnerabilidades que aumentan el riesgo de violencia para las mujeres y las niñas con discapacidad.

Desde el UNFPA, estamos fortaleciendo nuestros esfuerzos para priorizar los derechos y las necesidades de las personas con discapacidad en todo lo que hacemos, incluidos nuestros esfuerzos de respuesta a la COVID-19. A través del programa mundial “Nosotros Decidimos”, estamos generando mejores datos y orientaciones más sólidas de modo que la inclusión de las personas con discapacidad sea más sistemática y se base en los derechos humanos.

De cara al futuro, a medida que el mundo reconsidere los sistemas de salud y otros sistemas a raíz de la pandemia, tenemos la oportunidad de abordar las desigualdades, la discriminación y la exclusión que la COVID-19 ha puesto al descubierto. Aprovechemos esta oportunidad para trazarnos como meta una cobertura universal que garantice los derechos fundamentales, el bienestar y la dignidad de todas las personas.