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Actuando con Pasos Firmes para que la Mortalidad Materna Quede en el Pasado

20 Octubre 2015
El parto seguro para todas las mujeres requiere un sistema de salud fuerte, un sistema de salud que preste servicios a todas las mujeres. Se estima que el mundo necesita otras 350 mil parteras, en particular en zonas remotas de difícil acceso. Las parteras pueden prestar alrededor del 90% de la atención esencial de las mujeres y los recién nacidos cuando se las empodera y capacita a nivel internacional.

CIUDAD DE MÉXICO, México - En todo el mundo, unas 300 mil mujeres mueren todos los años de complicaciones del embarazo y el parto, principalmente por causas que podrían evitarse fácilmente con acceso oportuno a atención de salud de buena calidad. Esta semana se está llevando a cabo en México la primera Conferencia Global sobre Salud Materna y Neonatal, que reúne a más de 1,000 responsables de políticas, investigadores, especialistas y activistas de 75 países en la materia.

Dicho encuentro ofrece la primera oportunidad a las comunidades de salud materna y neonatal de desarrollar estrategias y acciones para alcanzar las metas establecidas en los Objetivos para el Desarrollo Sustentable y en la Estrategia Global para la Salud de las Mujeres, Niños y Adolescentes, que se adoptaron en la Asamblea General de Naciones Unidas en septiembre.

Hace 15 años, los líderes mundiales convinieron en un objetivo mundial de reducir las muertes maternas en tres cuartas partes en 2015. Aunque se han hecho progresos importantes, no se ha logrado el objetivo. De los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio lanzados en el año 2000, el que tiene mayor retraso es el relacionado a salud materna.

“La inversión en la salud materna no solo elimina las muertes maternas prevenibles, sino también las muertes de los recién nacidos. Ayuda a las mujeres a ser sanas y más productivas, lo que contribuye al bienestar de sus familias y sus comunidades y mejora las naciones,” indica Babatunde Osotimehin, Secretario General Adjunto de las Naciones Unidas y Director Ejecutivo del Fondo de Población de las Naciones Unidas, UNFPA.

Menos de la mitad de los países de América Latina y el Caribe progresaron 40% o más en la reducción de las muertes maternas, y en cuatro países incluso aumentó el porcentaje de muertes maternas. La disparidad entre países es muy importante. En el caso de Uruguay se estimó en el 2010 una razón de mortalidad materna de 29 muertes maternas por 100.000 nacidos vivos y para Guatemala la estimación fue una razón de 120. En el Caribe inglés, Guyana presenta una razón de mortalidad materna de 280 muertes maternas por 100.000 nacidos vivos. Finalmente Haití, presenta la razón más alta de la Región de 350 muertes maternas por 100,000 nacidos vivos.

Ahora que el mundo ha avanzado hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible, la meta incumplida de mejorar la salud materna debe seguir constituyendo una prioridad. En América Latina y el Caribe, dos de cada tres países tienen una proporción de muerte materna superior a 70 por cada 100 mil nacidos vivos.

En América Latina y el Caribe, 1 millón de mujeres no dan a luz en instituciones de salud y 2 millones de recién nacidos no reciben el tratamiento necesario para evitar complicaciones. Osotimehin señala que “el parto seguro para todas las mujeres requiere un sistema de salud fuerte, un sistema de salud que preste servicios a todas las mujeres”. Indicó además que todos los países que han logrado mejorar notablemente en cuanto a salud materna comparten algo: han mejorado grandemente la capacitación de parteras y de asistentes de parto.

En Guatemala se ofrece la carrera de partera profesional intercultural. Mary, de 19 años, será una de las primeras estudiantes en graduarse, para apoyar a las jóvenes de su comunidad y comunidades cercanas, brindándoles educación sexual y apoyándoles a tomar las mejores decisiones para su vida. Aunada a la formación universitaria en el departamento de Sacatepéquez, parte de la formación de las parteras profesionales interculturales es el acompañamiento de una comadrona (partera tradicional),  en las visitas de control prenatal a las mujeres embarazadas, absorbiendo los saberes tradicionales y construyendo un reconocimiento comunitario.  

Se estima que el mundo necesita otras 350 mil parteras, en particular en zonas remotas de difícil acceso. Las parteras pueden prestar alrededor del 90% de la atención esencial de las mujeres y los recién nacidos cuando se las empodera y capacita a nivel internacional. Invertir en parteras educadas y reguladas puede producir un rendimiento de 16 veces la inversión sobre la base del costo de la educación y las economías en cesáreas y otras intervenciones.

Con la aprobación por los líderes mundiales de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la Estrategia Global del secretario general de las Naciones Unidas para Todas las Mujeres, Todos los Niños, aprobada el mes pasado, podemos crear un mundo en que ninguna mujer necesite dar a luz sin atención calificada.

Hoy y todos los días, necesitamos reducir las brechas que existen en la prestación universal de los servicios de salud sexual y reproductiva, materna y neonatal. Al unir fuerzas podemos hacer que las muertes maternas pasen a ser cosa del pasado.

Texto: Guadalupe Valdés, UNFPA; Fotos: Jorge Chavarría Alemán, UNFPA Guatemala.
Infografía Jhpiego y Johnson & Johnson. 

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