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“La pandemia no nos detiene para alzar nuestras voces contra la violencia basada en género”

CIUDAD DE PANAMÁ, Panamá - Juventudes de diferentes países de América Latina y el Caribe, reunidos en forma digital por el Fondo de Población de Naciones Unidas, ¡en el Campamento Regional Juventudes YA!, reflexionaron y llamaron a la acción para que nadie se quede atrás en el ejercicio pleno de sus derechos y para que las juventudes trabajen de manera activa en la lucha contra la violencia basada en género.

Una de cada 3 mujeres han sido víctimas de violencia de género a lo largo de sus vidas, siendo éste el reflejo más evidente de la discriminación de género que persiste en nuestras sociedades y que se combina con otros sistemas de discriminación como el racismo, el capacitismo o el adultocentrismo, entre otros, generando experiencias únicas de opresión y privilegio. 

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En el marco del campamento de Juventudes Ya, se realizó un espacio en plenaria con el título “Acelerar los derechos para que nadie se quede atrás” donde los participantes pudieron escuchar a líderes y lideresas juveniles diversas sobre sus propias experiencias y cómo viven sus comunidades o grupos la violencia de género.

“Juntas y rebeldes para una vida libre de violencias”

Belkin Alar, de Nicaragua, terapeuta alternativa y estudiante, tiene una discapacidad visual. Ella afirma que “muchos piensan que por tener discapacidad no vivimos violencia; pero, es todo lo contrario, somos más vulnerables. Si, por ejemplo, una joven va a presentar una denuncia, lo primero que preguntan es “¿vos lo viste?”. Muchas veces si esa persona es sorda, no tienen conocimientos de lenguaje de señas para poder recibir su denuncia. Ahora bien, si se es mujer, mujer con discapacidad y si además es, por ejemplo, lesbiana, las discriminaciones son triples.”

Silvia Condori Quispe, de Bolivia, ha desarrollado acciones de liderazgo con jóvenes de la región de Sucre. Tiene discapacidad auditiva; pero, eso no ha sido obstáculo para que pueda participar en el Campamento Regional Juventudes YA! El UNFPA la invitó a participar y en las sesiones, ella contó con el apoyo de intérpretes de lenguaje de señas. Silvia cuenta que siente que en Bolivia aún hay muchas debilidades en lo educativo y que su aspiración es seguir trabajando para buscar el respeto y concientizar a las personas sobre la equidad. “He aprendido mucho en este campamento- afirma- incluso, palabras nuevas. Me he sentido muy apoyada por la participación de las intérpretes”.

Por otra parte, las poblaciones LGBTIQ+ también sufren con crudeza las VBG. Anulah, de Brasil, revela que en ese país cada 48 horas muere una persona trans y que cada 48 horas, una mujer trans negra es brutalmente violentada. Y agrega “la mujer trans no puede acceder a un mercado formal de trabajo, lo que muchas veces genera que deba trabajar en la prostitución como forma de supervivencia”. Por su parte, BmobileX82, -como ella se identifica- también de la población LGBTIQ+ cuenta cómo fue amenazada en su país, incluso con que iban a matar a su familia.

La discriminación racial se combina con la de género resultando en formas específicas de violencia para personas afrodescendientes, especialmente mujeres y niñas. Así lo explica Medaline Palma, de Perú, “soy negra, afroperuana, nosotras las mujeres negras cuando vamos a denunciar un caso, somos violentadas desde el mismo momento en que pisamos la comisaria. Nos dicen que, siendo mujeres negras, fuertes, cómo es posible que nos pongan la mano. También vivo en un área rural, en Perúser de provincia genera discriminación y eso es una barrera para prevenir la VBG”.  

Josefina Zurita, de Chile, afirma que ha vivido la VBG desde pequeña; pero, se refiere especialmente a las vivencias de la adolescencia: “Las adolescentes pasamos una etapa en la que estamos desarrollando nuestra personalidad y siempre se nos dice que somos las problemáticas. Pero lo que no es normal es que tengamos miedo cada vez que salimos de fiesta o a la calle o tener miedo en lugares que deberían hacernos sentir seguros y seguras, como la escuela o el hogar. Como adolescentes debemos movilizarnos contra un sistema que nos golpea y nos mata; exigir a las autoridades que nos escuchen y estar juntas y rebeldes hasta lograr una vida libre de violencias.”

Yo me comprometo

Los y las participantes del campamento Juventudes YA! lanzaron un reto: ¿a qué se compromete la juventud para vivir una vida libre de violencias? Con el hashtag #YoMeComprometo, desde todas las redes, se expresaron los compromisos, que abarcaron desde trabajar la masculinidad para romper los imaginarios machistas, hasta la visibilidad del tema en los espacios artísticos, pasando por la generación de ambientes seguros para los grupos LGBTIQ+, empoderar a las mujeres indígenas y luchar por la defensa de los derechos sexuales y reproductivos, entre otros aspectos. Así las juventudes de la Región materializan el seguimiento a la hoja de ruta que marcó la Cumbre de Nairobi sobre ICPD 25 y el Consenso de Montevideo, en la que la salud sexual y reproductiva, la igualdad de género y el fin de la violencia basada en género son imprescindibles para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible para el año 2030.

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