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Jóvenes y adolescentes de Latinoamérica se reúnen y brindan recomendaciones para prevenir el embarazo en niñas menores de 15 años

AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE - Más de 60 adolescentes y jóvenes líderes y lideresas de América Latina y el Caribe se reunieron en un solo espacio virtual para dialogar acerca de sus percepciones sobre los embarazos en niñas menores de 15 años, y entregar recomendaciones para impulsar el diálogo intergeneracional con tomadores de decisiones de la región.

Las actividades y conversaciones desarrolladas se centraron en cuatro ejes temáticos: normas sociales, culturales, de género y relaciones sexuales no consentidas; conocimiento y acceso a métodos anticonceptivos; educación integral en la sexualidad, y fuentes de información utilizadas por adolescentes para prevenir embarazos y reconocer situaciones de violencia; y acceso a mecanismos de protección de los derechos de niños, niñas y adolescentes con relación a los servicios de atención y respuesta.

Estos ejes fueron abordados tras una serie de conversaciones y actividades de integración grupal en las que los jóvenes y adolescentes  reflexionaron y debatieron las temáticas para brindar algunas recomendaciones.

Entre las sugerencias más importantes para contribuir a la reducción del embarazo temprano en la región, mencionaron: capacitación sobre políticas públicas de salud sexual y reproductiva; difusión de contenidos de educación sexual en formatos digitales para jóvenes y adolescentes; mayor divulgación de información real y certificada sobre educación sexual integral y métodos anticonceptivos; y desarrollo de intervenciones de prevención del embarazo adolescente con enfoque intersectorial e inclusivo. 

El encuentro estuvo coordinado por líderes juveniles con experiencia en el abordaje de  estos temas en diferentes países de la región. Por ejemplo, en su  intervención Denise Glasgow, de Guyana y facilitadora del grupo de discusión sobre normas sociales, culturales, de género y relaciones sexuales no consentidas, afirmó que durante el diálogo su grupo de trabajo coincidió en la necesidad de brindar mayor capacitación sobre la existencia de políticas públicas de salud sexual y reproductiva. “Sabemos que hay legislaciones, pero no se practican. Necesitamos que puedan implementarse. También sabemos que somos parte de una generación digital, entonces es importante hacer uso de las redes sociales para difundir educación sexual. Hay muchos jóvenes que dedican su tiempo a estar conectados en línea y desde allí pueden recibir diferentes recursos sobre educación sexual”.

Otras de las reflexiones para avanzar en la agenda de prevención del embarazo temprano es  que los jóvenes y adolescentes obtengan información real y certificada sobre métodos anticonceptivos y educación sexual integral: “sabemos que estos temas se deben divulgar en espacios como la escuela, pero también sabemos que esta información es limitada, por eso aconsejamos que se siga trabajando de la mano con profesionales de la salud y que se eliminen los tabúes que existen en los entornos familiar, escolar y comunitario. También que esta información sea de carácter inclusivo para personas con discapacidad y personas de áreas rurales”, explicó el jóven ecuatoriano Jhonny Ramírez, facilitador del grupo sobre conocimiento, acceso y decisión  a métodos anticonceptivos. 

Para trazar el norte y la dirección que en los próximos años tendrán las acciones de Naciones Unidas, los jóvenes y adolescentes también entregaron aportes sobre la urgencia de abordar el tema del embarazo adolescente con un enfoque interseccional, y con educación sexual de calidad. 

“La educación sexual no sólo es formal sino informal. Hay que estar atentos a cómo se construyen los programas públicos en sinergia con la sociedad civil y con distintos sectores. No se trata de hablar solo de sexualidad, sino de cómo prevenir las violencias basadas en género”, dijo Astrid Torres, ecuatoriana y facilitadora del grupo de discusión sobre educación integral en la sexualidad y fuentes de información utilizadas por adolescentes para prevenir embarazos y reconocer situaciones de violencia.

Por su parte Maité Henriquez, encargada de dirigir la participación de los jóvenes, dijo que “debemos poner toda esta evidencia desde nuestro cuerpo, desde nuestras experiencias, desde el lugar que habitamos y generar políticas públicas participativas que vayan articulados con todas las instituciones de la sociedad”.

Como reflexión final, pidieron acompañamiento médico de la salud física y mental y de su papel en los diferentes grupos colectivos,  como las comunidades indígenas y las personas con discapacidad. 

El diálogo con los jóvenes y adolescentes de la región estuvo precedido por la intervención de la Dra. Vicky Camacho, Asesora Regional en Salud Sexual y Reproductiva del UNFPA, quien ofreció un panorama de la situación del embarazo temprano en la región, y se refirió a la importancia de sus recomendaciones en la formulación de políticas públicas: “Con este diálogo esperamos tener líneas enfocadas desde la perspectiva de los jóvenes para orientar intervenciones, no solo a nivel regional sino territorial; es decir, en las comunidades donde viven. Con estas sugerencias seguiremos avanzando y acelerando el trabajo para reducir embarazo en niñas entre 10 y 15 años”

Datos entregados por el UNFPA revelan que en 2019 se dieron aproximadamente 44 mil nacimientos de madres con 14 años de edad o menos. Adicionalmente, se considera que en los últimos 15 años el ritmo de descenso de la fecundidad adolescente entre 15 y 19 años ha sido superior al descenso de la precoz (en niñas menores de 15 años).

“Sobre la intencionalidad del embarazo, encuestas de Demografía y Salud, como las encuestas de prevalencia en salud indican que las madres adolescentes reportaron que los embarazos habían sido no intencionales. Por ejemplo, en Costa Rica el 97,5% reportó que el embarazo era no intencional, lo que significa que no fueron embarazos planificados”, explicó Camacho.

Para Sonja Caffe, Asesora Regional en Salud Adolescente de la OPS-OMS, “desde Naciones Unidas, la participación, la opinión y la contribución de los jóvenes es sumamente importante en todos los temas relacionados con la salud y el bienestar. Saben bien cómo llegar a los padres, a ellos mismos y a la comunidad”.

Por su parte Alejandra Trossero, especialista en adolescencia de UNICEF, dijo: “es una gran oportunidad poder escuchar las preocupaciones que tienen y de qué manera avanzar en una agenda de prevención liderada por ellos mismos, junto a los gobiernos y los socios de la región”.

La Semana de Prevención del Embarazo en Adolescentes, es un evento de salud pública que se lleva a cabo en América Latina. Este evento tuvo como finalidad crear conciencia acerca de la urgencia de esta problemática y movilizar acciones entre las partes interesadas, desde el nivel regional hasta las comunidades locales. Se destaca la necesidad de que este encuentro tenga un componente de interseccionalidad entre los sectores de salud, educación, protección, justicia y desarrollo sostenible.