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Kits que protegen ante la COVID-19 y refuerzan la dignidad

Ciudad de Guatemala, Guatemala – El impacto económico de la pandemia lleva a las personas a decidir si comprar comida o pagar la renta, comida o toallas sanitarias, comida o alcohol en gel. Hasta el 28 de julio, Guatemala sumó 46 mil 451 casos positivos de COVID-19 y mil 782 fallecidos. Nadie nos había demostrado lo pernicioso de la desigualdad como la pandemia.

Según datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), más del 70% de la población mundial hace frente a una desigualdad cada vez mayor en términos de ingresos y riqueza. Sin embargo, la desigualdad no solo es económica, también es social (desigualdad de género, discriminación). Esta alimenta la pobreza multidimensional a 61% (Índice de Pobreza Multidimensional, Ministerio de Desarrollo Social, Guatemala, 2018). 

Con la pandemia, el diario vivir de las mujeres en situación vulnerable es más de supervivencia. Ese es el caso de las privadas de libertad, de las trabajadoras en casas particulares, de las mujeres violentadas que han tenido que huir de sus casas y recurrir a protección estatal, de las trans, de las migrantes retornadas, de las trabajadoras sexuales, de las mujeres con discapacidad y de las que viven con VIH.  

Reconociendo que, en las crisis humanitarias, los productos de higiene personal y de limpieza pueden llegar a ser inaccesibles, UNFPA respondió entregando 3 mil 770 kits de dignidad, que incluían artículos básicos de higiene personal y de limpieza (jabón antibacterial, cepillo de dientes, pasta de dientes, champú, peine,toalla de cuerpo, papel higiénico, jabón para lavar ropa, mascarilla, alcohol en gel y desinfectante) y que se complementaban con otros productos,dependiendo del grupo destinatario, tales como: toallas sanitarias (10 unidades), toallas húmedas (5 paquetes), pañales desechables y linterna. 

El kit de emergencia también contenía información acerca de las medidas de protección y síntomas de Covid-19 durante el embarazo, salud reproductiva y planificación familiar, las formas de prevenir la violencia contra las niñas, adolescentes y mujeres, y contactos de emergencia.

Teniendo recursos limitados, el objetivo era focalizar bien la ayuda humanitaria. Con eso en mente, la Representante Auxiliar de UNFPA en Guatemala, Ana Luisa Rivas, informó que UNFPA hizo una alianza estratégica con el Ministerio de Salud, la Coordinadora Nacional de Reducción de Desastres (CONRED), el Instituto de Migración y siete organizaciones de la sociedad civil para proponerles la distribución de kits de dignidad entre las beneficiarias con mayor necesidad:

  • Asociación de trabajadoras del Hogar (ATRADHOM)
  • Organización de Mujeres en Superación (OMES)
  • Red Multicultural de Mujeres Trans (REDMUTRANS) 
  • Organización de Mujeres Trans Reinas de la Noche (OTRANS) 
  • Red Nacional de Centros de Atención Integral a Mujeres Víctimas de Violencia (CAIMUS)
  • Colectivo Artesana y
  • Movimiento Cívico Inclusión

Crédito fotografía: UNFPA Guatemala

Historias en el terreno

Por tierra o avión, cada semana, regresan a Guatemala migrantes retornados. Según información extraída del Instituto Guatemalteco de Migración, cada semana, tres vuelos ingresan al país con 75 personas cada uno.

Las mujeres retornadas desde Estados Unidos llegan sin nada e inmediatamente después son llevadas a uno de los cuatro hoteles dispuestos para hacer la cuarentena o al Albergue Ramiro de León Carpio. Para las mujeres migrantes retornadas, UNFPA donó 800 kits de emergencia. 

En cuanto a higiene y autocuidado, otro escenario difícil es el que viven las tres mil privadas de libertad de este país Centroamericano. Sin embargo, el Colectivo Artesana decidió enfocarse en el Centro de Orientación Femenino del Municipio de Fraijanes, ubicado casi a 20 km de la ciudad capital, donde entregaron 60 bolsas de emergencia.

La Coordinadora del colectivo, Andrea Barrios, indicó que la distancia es un obstáculo entre la mujer y su círculo de apoyo, sobre todo, en este momento de pandemia. “La familia tiene menos acceso a apoyarla, por la limitación del transporte. Es muy caro trasladarse en vehículo propio o en taxi”. 

Los kits que distribuyeron la Organización de Mujeres Trans Reinas de la Noche (OTRANS) y la Red Multicultural de Mujeres Trans (REDMMUTRANS) incluyó como insumo extra toallas húmedas. “Muchas de las mujeres trans [donde viven] no tienen acceso al agua”, expresó la Directora Ejecutiva de OTRANS - RN, Stacy Velásquez; de tal manera que las toallitas húmedas son la alternativa aséptica que utilizan para su higiene personal.

Para 2015, el estudio Caracterización y estimación del tamaño poblacional en mujeres trans en Guatemala (2015) indicó que Guatemala tenía un aproximado de cinco mil mujeres transgénero. Esta población, que ejerce en su mayoría como estilista, trabajadora sexual o el comercio informal,afronta mucha carencia, enfatizó la representante de la REDMMUTRANS, Galilea Monroy. “Esto [el kit] les permitió tener insumos básicos que en los comercios están agotados”, expresó Monroy, quien felicitó e incentivó al UNFPA a  “seguir trabajando de manera tan coordinada con la sociedad civil organizada”.

La pandemia ha hecho que las desigualdades existentes para mujeres, adolescentes y niñas, y la discriminación de otros grupos en mayor vulnerabilidad, como las personas con discapacidad, las personas trans y las personas en extrema pobreza, se exacerben y exista mayor riesgo de violencias en su contra, tal cual explica el documento del UNFPA, llamado COVID-19: Un Enfoque de Género.

Desigualdad, la otra pandemia 

Ese fue justo el tema de fondo del discurso que pronunció el Secretario General de la ONU, António Guterres, en conmemoración del Día de Nelson Mandela, mayor detractor de la desigualdad. 

Guterres, quien se reconoce feminista, habló de la pandemia de las desigualdades, incluyendo la de género. Sentenció que el COVID-19 es una tragedia humana, a la vez que una oportunidad para construir un mundo más inclusivo y sostenible. “La visión y la promesa de las Naciones Unidas es que los alimentos, la atención de la salud, el agua y el saneamiento, la educación, el trabajo decente y la seguridad social no son mercancías que se vendan a quienes puedan pagarlas, sino derechos humanos básicos que tenemos todos”, dijo.

Cuando la Comisión Económica para América Latina y el Caribe nos dice que este año la economía de la región cae a -5.3% y que el desempleo endurecerá la situación de 38 millones de latinoamericanos, la promesa de un nuevo pacto social es la mejor esperanza.   

Texto: Vannie Arrocha y UNFPA Guatemala

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