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Tres mujeres, tres historias de superación y tres visiones sobre la autonomía corporal en Cuba

LA HABANA, Cuba - La autonomía corporal es un aspecto central en el ejercicio de los derechos humanos, que está estrechamente relacionado con la autonomía política y económica. Significa tener el poder y la capacidad de actuación necesarios para tomar decisiones sobre el propio cuerpo, sin temor a la violencia y sin que alguien decida por nosotras y nosotros. También representa el derecho a tomar decisiones que afectan la vida y el futuro. El derecho a la autonomía corporal, como expresión de la igualdad de género, es imprescindible para alcanzar el desarrollo sostenible.

Este es el tema central del Informe sobre el Estado de la Población Mundial 2021: “Mi cuerpo me pertenece. Reclamar el derecho a la autonomía y la autodeterminación”, lanzado recientemente por el UNFPA, Fondo de Población de las Naciones Unidas. 

Karla, Naomi y Daisy, son una adolescente y dos mujeres que han tomado las principales decisiones sobre su cuerpo, su sexualidad y su salud. Ellas han aprendido, han superado obstáculos… y pueden decir que ejercen su derecho a la autonomía corporal. 

Ejercer la autonomía corporal desde la adolescencia

En Cuba hay leyes que garantizan el derecho de las mujeres a decidir sobre sus cuerpos. También existen programas de instituciones de salud y educación que amparan el ejercicio de este derecho. Por ejemplo, Karla Ayamey Núñez Puig, quien tiene 18 años y es estudiante de la Escuela de Profesores de Educación Física “Manuel Fajardo”, ha recibido información en la escuela sobre el uso de métodos de protección durante las relaciones sexuales. 

La madre de Karla siempre ha conversado con ella sobre sexualidad y la ha preparado para que la viva de una manera plena. Ella emplea el preservativo como principal método anticonceptivo. “Es para mí el más seguro y el menos invasivo. Antes de tener relaciones sexuales, siempre me cercioro de que esté en óptimo estado para su uso”. 

“Si en un momento determinado este medio no fuera eficaz, yo acudiría a una consulta ginecológica para que me orientaran sobre qué tipo de anticonceptivo utilizar, siempre que sea de mi agrado, y así podría continuar con una vida sexual saludable”, asegura Karla. 

Su testimonio es un ejemplo positivo del ejercicio del derecho a la autonomía corporal, cuando se estima que en el mundo sólo el 55% de las mujeres y adolescentes pueden ejercerlo.

El poder de la autodeterminación

La Dra. Naomi de 39 años, es especialista de Primer Grado en Oftalmología.asegura que “las decisiones sobre mi cuerpo y mi sexualidad las tomé yo cuando decidí que tenía una identidad de género transexual, cuando me di cuenta de que ya no cabía en un cuerpo masculino”. 

Según dijo, este proceso estuvo atravesado por “numerosos factores como la familia, la sociedad, y el reconocimiento de una misma, que está preparada para este cambio”. 

“Mi recorrido ha sido largo y muy difícil, ya que lograr la autonomía corporal como mujer trans fue bastante complicado por el bullying, la homofobia y la transfobia. Son muchos los obstáculos que la vida nos hace enfrentar, pero de eso tenemos que quedarnos con lo positivo que es lo que nos permite avanzar y llegar a cumplir nuestras metas”. Al respecto aclara, “nada me detuvo y logré mi sueño de ser lo que hoy soy: una mujer transgénero”.

En este recorrido, su vinculación al Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) le aportó “conocimiento y empoderamiento para no ser afectada por factores externos que te desvinculan de alcanzar tu objetivo”.

De acuerdo a Marisol Alfonso de armas, Representante Auxiliar de UNFPA en Cuba,  “la autonomía corporal no existe por sí sola. Ella está relacionada con el control que tenemos en otros ámbitos de nuestras vidas. Y esto ocurre conectado con los ámbitos jurídico y económico, con las escuelas, los medios de comunicación, las instituciones de salud; por lo tanto, es importante entender que la autonomía corporal no se va a lograr si no tenemos también control y autonomía en otros ámbitos de nuestras vidas porque están totalmente relacionados”. 

En el caso de Naomi, ella ha logrado ser autónoma también en otras esferas de su vida, ha logrado alcanzar metas profesionales elevadas y el reconocimiento por sus servicios como médica. Actualmente es, además, activista en pos de la visibilidad de las personas trans en Cuba. 

El poder de decir “si” y el derecho a decir “no”

Como sobreviviente al cáncer de mamas, Daisy Oramas forma parte del Proyecto Alas por la Vida, un grupo de apoyo a pacientes mastectomizadas. Después de que le detectaron la enfermedad durante el climaterio, tomó la decisión de operarse y tuvo “un gran apoyo familiar” así como la ayuda de las personas de su centro de trabajo. Ahora transmite fuerza y apoyo: “esta es una enfermedad con la que se puede lidiar e incluso vencer. Tiene cura si se detecta a tiempo. No debemos huir del examen de mamas y si es necesario enfrentarse a un proceso operatorio, la primera cosa es pensar que hay que salvar la vida”. 

Valora su espiritualidad más allá del cuerpo y cree que lo que vale en una mujer es su inteligencia, su capacidad de enfrentarse a la vida, su valor… Si después de una operación como esta surgen problemas en las relaciones de pareja, considera que la mujer debe acudir a una consulta de Psicología y retomar su autoestima “desde el punto de vista de la conciencia del cuerpo”.

“Se supone que la pareja debe solidarizarse con nosotras después de haber pasado algo como esto”.  

La capacidad de tomar decisiones sobre la atención de la salud, es vital para el ejercicio de la autonomía corporal; para ello, las personas deben tener acceso a información basada en evidencia científica. Según el Informe: “Ejercer la autonomía corporal depende de la capacidad no solo de elegir libremente, sino también de tomar decisiones informadas, que se basen en un análisis cuidadoso de los hechos y las opciones.

 Las mujeres con un mayor nivel de educación tienen más probabilidades de tomar sus propias decisiones sobre el uso de anticonceptivos y la atención de la salud, así como de poder negarse a mantener relaciones sexuales”.

Los retos de Cuba en la autonomía corporal

De acuerdo con Alfonso, también es esencial entender las inequidades de género como eje central del análisis. "Para que exista autonomía corporal, autodeterminación y se produzca esta relación que es tan importante entre autonomía corporal e integridad corporal, vencer las barreras de desigualdades de género, constituye un imperativo".

Según especialistas en las áreas de la salud y el derecho, en Cuba los principales desafíos para el ejercicio pleno de la autonomía corporal radican en la prevalencia del embarazo en la adolescencia, a pesar de la existencia de programas de EIS para adolescentes y la universalidad de los servicios de SSR; la presencia de una facultad que se otorga a los progenitores para autorizar excepcionalmente y por causas justificadas los matrimonios de menores de edad siempre que la mujer tenga por lo menos 14 años cumplidos y el hombre 16; y la necesidad de incorporar en la próxima legislación familiar el matrimonio y las uniones de personas del mismo género.

A pesar de esto, en Cuba, el UNFPA acompaña al gobierno en la implementación de varios proyectos que garantizan el disfrute del derecho a la autonomía corporal por parte de todas las personas. En el país, los marcos legales prohíben la discriminación por motivos de género y aseguran el acceso universal a la SSR, a la anticoncepción y a la EIS dentro y fuera de la escuela. El UNFPA acompaña iniciativas del Gobierno de Cuba para que todas las personas puedan ejercer sus DDSSRR a plenitud, así como disfrutar una vida libre de violencia y de estigmas. 

Lee la historia publicada en la página de UNFPA Cuba

 


*Texto escrito por: Mabel Olalde, UNFPA Cuba.

Edición por: Guadalupe Natareno, UNFPA LACRO.