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UNFPA El Salvador entrega 940 kits de higiene durante pandemia de COVID - conocemos sobre el trabajo social de Alejandra Osorio

SAN SALVADOR, El Salvador - Con el apoyo del gobierno de Canadá,  UNFPA entregó este día 940 kit de higiene al ISNA, con objetivo de prevenir la transmisión del COVID-19. El donativo asciende a un monto de $10,075.85.

El donativo apoyara las medidas sanitarias e higiene adoptadas por el ISNA en quince Centros de Atención Integral para niños, niñas y adolescentes. El donativo entregado al ISNA incluye insumos de limpieza personal como jabón de baño, shampoo, papel higiénico, pasta y cepillo de dientes, desodorante, toallas sanitarias, entre otros.

La Sra. Karolina Guay, Embajadora del Gobierno de Canadá en El Salvador y el Dr. Hugo González, Representante de país del UNFPA, entregaron el donativo el Licdo. Manuel Antonio Sánchez Estrada, Director Ejecutivo interino del ISNA.

Durante la entrega, la Embajadora de Canadá en El Salvador, Karolina Guay, expresó que para Canadá es un orgullo poder apoyar los esfuerzos del ISNA a través del UNFPA. Y agregó que “esta pandemia nos ha demostrado que necesitamos trabajar juntos para enfrentar desafíos globales. Aunque todos somos vulnerables, sabemos que el COVID-19 y sus consecuencias afectan de forma diferente a mujeres, hombres, niñas, niños, y adolescentes y por lo tanto se necesita de una respuesta diferenciada. 

El Representante del UNFPA afirmó que “con ésta entrega de Kits para el ISNA esperamos cubrir parte de las necesidades que tienen niñas, niños y adolescentes, en esta coyuntura que enfrenta todo el país”, y agregó que ésta es una de diferentes coordinaciones que se están haciendo con el Gobierno para responder a las necesidades ante la Pandemia. “Desde el Fondo de Población continuaremos haciendo esfuerzos para que mujeres, niñas y adolescentes cuenten con insumos básicos como los que incluyen los Kits de higiene personal que hoy entregamos”. 

Alejandra Osorio, una trabajadora social a quien la pandemia no la detiene

Alejandra Osorio aceptó conversar con UNFPA El Salvador durante está jornada de entrega de kits de higiene al ISNA. Nos tomamos unos minutos, sentados a un lado de los pasillos para escuchar lo que ha significado para ella, en lo profesional y personal, seguir adelante en medio de la pandemia por COVID19.

El trabajo de todo el personal en el Instituto Salvadoreño Para el Desarrollo Integral de la Niñez y la Adolescencia (ISNA) dio un giro una vez decretada la cuarentena por COVID19. Como a mucho personal de diferentes instituciones de gobierno a Alejandra Osorio le significaba alejarse de su familia para atender las crecientes necesidades de la población con la que trabaja el ISNA.

Trabajar en el ISNA en tiempos de Pandemia

Desde el inicio de la cuarentena Alejandra fue designada para apoyar en el traslado de niñas, niños y adolescentes retornados (deportados) no acompañados, mujeres embarazadas y grupos familiares con niñas y niños que eran trasladados a Centros de Contención.

“Todo este proceso, tener que trabajar en estas condiciones, ha sido una gran experiencia y satisfacción porque he podido ayudar a las niñas y niños que lo han necesitado”, comenta Alejandra.

Los niños, niñas y adolescente (NNA) bajo la protección del ISNA, enfrentan ahora una situación anormal ya que la protección que brinda el ISNA se realiza con medidas temporales procurando que los NNA pasen el menor tiempo posible institucionalizados.

¿Cuál ha sido la experiencia para Alejandra?

Alejandra es una de las trabajadoras sociales que labora en el ISNA. “En un momento de la emergencia me asignaron a un Centro de Contención para cuidar a cuatro niños y niñas de una misma familia, de los cuatro había una niña de un año. Los hermanos necesitaban nuestro acompañamiento porque su papá y su mamá estaban positivos a COVID19. Los hermanos eran catalogados como posibles nexos epidemiológicos, pero no podían estar sin una persona adulta, así que me asignaron a cuidarlos”.

Esa experiencia, estar esos días con las niñas y los niños me marcó. No solo porque uno pone en práctica todo lo que estudió, sino especialmente por lo que significa cuidar a una niña de un año. Yo no soy madre, pero con la bebé me tocó estar haciendo leche, cambiando pañales, y dando las atenciones que una niña de un año necesita. Fue una experiencia que me ha cambiado la forma de ver la vida.

Con los cuatro estuvimos haciendo diferentes actividades durante el día. Tratábamos de romper la rutina y hacer varias cosas entre todas. No fue fácil pero aprendí mucho como profesional.

Cuando ya los tuve que dejar me encontré una sorpresa. Uno de ellos me escribió una nota y la puso en mi mochila sin que yo me diera cuenta. La nota decía: “usted ha sido como nuestra primera niñera, ahora la siento como mi mejor amiga”. Eso me impactó, porque vi la nota hasta que llegué a mi casa. Fue satisfactorio porque no me vieron sólo como una trabajadora, como una persona que llegaba a cumplir un trabajo, sino que logramos vincularnos en esos momentos difíciles que no estaban con su papá ni su mamá. La hermana mayor, cuando la conocí estaba frustrada porque ella tenía toda la responsabilidad de cuidar a sus hermanos, y una vez platicando me dijo “usted fue como un ángel porque no sé lo que hubiera hecho sola con mis hermanos”. 

Estar expuestos 

Después de esa experiencia he estado en otros Centros de Contención, y he podido notar que lo que marca a los niños, niñas y adolescentes es el miedo a la enfermedad, porque han escuchado que es mortal. Cambiar su rutina en casa les afecta en su ánimo, porque de un momento a otro dejan su espacio familiar, su espacio colectivo. Además, al llegar a un Centro de Contención se rompe su cotidianidad y ya no pueden jugar como lo hacían antes. También he notado que en varios casos, sobre todo los adolescentes, tiene muy asimilada la importancia de los hábitos higiénicos y los practican. Son conscientes que lo tienen que hacer por su salud.

En esta emergencia que estamos viviendo en el país por la pandemia lo más difícil ha sido estar lejos de mi familia, porque como estamos en cuarentena y nosotros en riesgo de exposición al COVID19 no he podido ir a visitar a mi abuela  y el resto de mi familia.

Hasta el día de hoy siento que he cumplido bien una misión. Porque más allá de lo profesional logré aportar en la parte humana de las niñas y niños que me ha tocado acompañar, porque más allá del alimento que hay que garantizar, es importante cubrir también lo emocional, lo afectivo en momentos tan difíciles como los que vivimos.

 

En el contexto de la pandemia

En el contexto de la emergencia por COVID19 los Centros de Programas del ISNA ha implementado cuarentena para proteger no solo a niños, niñas y adolescentes, medida que incluye a personal administrativo, orientadores/as, personal de cocina, motoristas y personal de apoyo de la institución.