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Salud sexual y reproductiva y violencia de género: dos claves del trabajo de UNFPA en Venezuela

26 Agosto 2019

CARACAS, Venezuela. A la par que la crisis económica de Venezuela ha llevado a la salida del país de 4.2 millones de personas en los últimos tres años —según informa la Plataforma Regional de Coordinación para refugiados y migrantes de Venezuela— en el interior del país las comunidades han sido afectadas por la falta de prestación de servicios básicos, acceso a la educación y a servicios de salud.

 

En ese contexto de fuertes retos económicos, sociales y políticos, entre 2015 y 2016 el número de muertes maternas aumentó un 65,8% en Venezuela.

 

Actualmente, las mujeres no reciben suficiente atención en los centros de salud a los que consultan, ya sea por falta de insumos, ausencia de personal de salud especializado, pocos cupos en terapia o fallas del funcionamiento de servicios como luz y agua.

 

Se estima que en el país hay un 80% de escasez de métodos anticonceptivos, tanto en la red pública como en las farmacias privadas. En este tema, UNFPA ha trabajado en los últimos años con el Gobierno y la sociedad civil en Venezuela para dotar a diferentes centros de salud primaria con insumos de salud sexual y reproductiva, que incluyen más de 10 millones de preservativos, 75.000 dispositivos intrauterinos y 545.000 dosis de métodos anticonceptivos.

 

Ayuda para sobrevivientes de violencia basada en género. 

 

Médicos, enfermeras, jefes de laboratorio, almacenistas y personal logístico, entre otros, han sido capacitados en temas de actualización en cuidados obstétricos de emergencia, anticoncepción, higiene hospitalaria, ITS, VIH y embarazo, sangre segura, sistemas para registro y control de insumos.

 

José Gregorio Cuenza, director municipal de Salud en Páez, en el estado de Apure, al sur de Venezuela, asegura que la información que ha recibido el personal de salud de su comunidad en los talleres que UNFPA adelanta en temas de Salud Sexual y Reproductiva y de Violencia basada en Género ha hecho diferencia a la hora de orientar a las personas que acuden a los centros hospitalarios, sobre todo en una zona fronteriza con gran flujo de movimiento migratorio hacia Arauca (Colombia).

 

“Cuando se capacita y actualiza al personal de salud, los primeros beneficiados son los miembros de las comunidades, quienes reciben una mejor guía para tratar temas considerados verdaderos tabúes como la salud sexual y reproductiva, el abuso sexual y la violencia de género. El impacto de estas acciones se ve reflejado en que las comunidades tienen mayor conocimiento sobre a qué instituciones acudir cuando estas situaciones se presentan”, enfatizó el funcionario.

 

“Ojalá estos talleres se repitieran con más frecuencia. A diario recibimos muchas mujeres maltratadas, sobre todo jóvenes. Es crucial capacitar a los médicos que trabajan en centros ambulatorios para remitir adecuadamente a las víctimas”, agrega Luz Marina Alejo, médica forense en el estado de Apure.

 

Paralelamente a los talleres se ha realizado un gran esfuerzo en la entrega de material de prevención de violencia basada en género en centros comunitarios, plazas de mercado e incluso en el transporte público. Asimismo, varias de las comunidades más vulnerables en sitios rurales y fronterizos han recibido 10.000 kits de higiene femenina.

 

Uno de esos lugares ha sido Guanamo, una comunidad que se dedica a la minería en Chein, estado de Bolívar, al suroeste de Venezuela, donde se realizó un taller de sensibilización sobre violencia basada en género.

 

Kits de dignidad, decisivos para las mujeres
 

Martha de 35 años, una de las mujeres asistentes, expresó con espontaneidad lo beneficioso que resulta que los kits incluyan elementos de higiene femenina. “Ustedes no saben lo difícil que es para una mujer trabajar en esas minas, por lo general es muy difícil tener acceso a implementos sanitarios en un lugar como ese, donde se trabaja con el agua hasta la cintura”.

 

El proyecto CERF (Fondo de Respuesta Central de Emergencias) que adelanta UNFPA en Venezuela ha desarrollado acciones de prevención y respuesta a la violencia de género en las zonas de frontera de Táchira, Apure, Zulia y Bolívar.

 

De hecho, UNFPA ha estado trabajando en coordinación con el Gobierno para mejorar la implementación de la Ley para el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia (LPDMVLV) con agencias como ACNUR y UNICEF. Con esta última firmó un acuerdo para aumentar su cooperación en respuesta a las necesidades humanitarias en Venezuela.

 

Próximos pasos

 

UNFPA, en estrecha cooperación con otras ONG y agencias de Naciones Unidas, trabaja activamente en la red de Espacios Seguros. En los Espacios Seguros las mujeres encuentran material informativo, atención psicológica, asesoría legal y respuesta a la violencia de género.

 

En el tema de violencia basada en género, UNFPA capacitó a más de 114 funcionarios de instituciones públicas y ONG para mejorar la prevención y respuesta de la violencia basada en género con énfasis en violencia sexual, quienes han sensibilizado a unas 3.500 personas en localidades de los estados fronterizos con Colombia y Brasil.

 

En esta línea se han capacitado igualmente 135 funcionarios de centros de salud en el manejo clínico de la violencia sexual y se ha dotado a los centros de salud de insumos para el tratamiento adecuado de profilaxis en casos de exposición a (PEP) VIH, ITS y anticoncepción de emergencia.

 

“Los retos y necesidades para el proyecto crecen: hay un incremento de enfermedades de transmisión sexual y escasez de tratamientos. Necesitamos expandir la cobertura geográfica porque la crisis humanitaria nos ha sacudido fuertemente. No es lo mismo contarla que vivirla, pero también esto nos ha hecho más recursivos y flexibles; nos hemos adaptado para cumplirles a las personas de las comunidades y nos hemos quedado a trabajar por Venezuela, porque necesitamos ir más allá de la esperanza y actuar”, finaliza Leonardo de Abreu, médico ginecobstetra que trabaja actualmente como coordinador local de salud sexual y reproductiva en el estado de Miranda.

 

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Por: Liliana Árias
Gioconda Mota Gutiérrez
Dennise Martínez